Aunque incurable, esta neoplasia de células plasmáticas ya se controla de forma crónica gracias a innovaciones como anticuerpos monoclonales y terapias CAR-T, accesibles en Puerto Rico

El mieloma múltiple irrumpe como un tumor líquido que altera la médula ósea y genera una carga emocional inmediata en los pacientes. El doctor Miguel Díaz Ferriol, hematólogo-oncólogo, profesor asociado de la Escuela de Medicina de Ponce y miembro de Caribbean Cancer Care Services, detalla cómo inicia este trayecto:
"Empezando por el diagnóstico,siempre que llega el paciente, pues está nervioso. Es una enfermedad que viene de la sangre. Es un tumor líquido, aunque puede ser sólido en el mieloma múltiple".
El proceso diagnóstico integra laboratorios especializados para estratificar el riesgo genético y citogenético. "Hay que hacer pruebas diagnósticas, pruebas de laboratorios, donde vamos a encontrar diferentes mutaciones citogenéticas y translocaciones en los cariotipos de los pacientes, que nos van a decir qué tipo de riesgo es la enfermedad. Y depende de eso, es el tratamiento que se le va a dar al paciente", explica el experto.
En esencia, proteínas anormales como inmunoglobulinas se multiplican de forma descontrolada, comprometiendo funciones vitales.
Lo que sí es cierto es que algunos perfiles elevan la vulnerabilidad a esta patología, predominante en adultos mayores. No obstante, el doctor Díaz Ferriol precisa los elementos desencadenantes. "Hay diferentes factores de riesgos en el mieloma múltiple, entre ellos ser hispánico, ser persona mayor de 65 años, ser hombre influye más. Haber trabajado con pesticidas o herbicidas también influye en que puedan desarrollar esta enfermedad".
Asimismo, los signos iniciales suelen alertar por su impacto en la calidad de vida diaria. "Entre los síntomas más comunes del mieloma múltiple, es que usualmente el paciente llega bien cansado. Esto puede ser por la anemia, llega con una hemoglobina por debajo de 10 o por fallo renal. También puede llegar con mucho dolor en los huesos y con el calcio muy alto. Todas estas cosas nos hacen pensar en mieloma múltiple como un diagnóstico diferencial para poder de ahí partir a hacer los laboratorios y las cosas necesarias para poder diagnosticar al paciente".
Protocolo diagnóstico y estratificación
Ahora bien, el diagnóstico se basa en un protocolo estricto que combina bioquímicos y estudios invasivos para confirmar la infiltración plasmática. El hematólogo así lo describió:
"Primero se hacen ciertos laboratorios como electroforesis en suero de las proteínas y eso me va a dar a mí una idea de si yo puedo sospechar o no el mieloma múltiple. Se hacen laboratorios de inmunoglobulinas en el cuerpo, en el suero. Se hacen también cadenas livianas y unas cositas que se llaman beta 2 microglobulina".
De ahí se avanza a la confirmación histológica. "Depende de cómo estén esos laboratorios, más lo que ya yo estoy viendo en el paciente, yo puedo pedir una biopsia de médula ósea con aspiración y entonces el patólogo me va a ayudar a dar un diagnóstico", añade.
"Depende de cómo estén las células plasmáticas en la médula ósea, si están en más de 10%, pues ya pudiéramos considerar que esto es un mieloma múltiple y depende de lo que salga en la inmunohistoquímica".
Finalmente, pruebas como FISH clasifican en riesgo estándar o alto. "Y en el FISH podemos decir qué tipo de riesgo tiene la enfermedad. Puede venir en dos opciones, puede ser de riesgo estándar o puede ser de riesgo alto".
La terapia se diseña según edad, comorbilidades y fragilidad, evaluando trasplante autólogo como eje. Así pues, el doctor Díaz Ferriol enfatiza la individualización. "Depende de muchos factores, entre ellos su historial médico pasado, si es un paciente relativamente sano, pues podemos proceder a darle los medicamentos más agresivos que tenemos disponibles. Y también de la edad y la fragilidad del paciente".
Sin embargo, en mayores de 65-75 años prima la tolerancia. "Una enfermedad de pacientes usualmente mayores de 65, digamos ya 75, 80 y tanto, pues también hay que medir la fragilidad del paciente para entonces ver si puede tolerar estos medicamentos".
Allí, añadió que una vez estratificado y verificado el paciente, "podemos ver si consideramos que es candidato a trasplante de médula ósea o no. Y entonces, de acuerdo a estas cosas, pues tomamos la decisión de ver qué tratamiento indicarle".
Cuando los tratamientos fallan, emergen complicaciones multisistémicas que agravan el pronóstico, especialmente sin opción de trasplante. De igual forma, el oncólogo advierte sobre la sintomatología progresiva.
"Hay muchos desafíos en el paciente que no responde a los tratamientos de mieloma múltiple, sobre todo si no es candidato a trasplante de médula ósea. Vamos a empezar por la angustia que siente el paciente cada vez que nos visita en la oficina".
Ahora bien, el deterioro es multifacético. "El paciente, si no está respondiendo bien al tratamiento, va a estar bastante sintomático, va a tener más anemia, va a estar más cansado, puede tener más infecciones porque las inmunoglobulinas no están funcionando bien, puede tener mucho dolor en sus huesos porque pueda tener lesiones, puede tener problemas en el riñón venales, necesitando, inclusive en algunos casos, hasta hemodiálisis", advirtió.
En años recientes, el arsenal incluye anticuerpos anti-CD38, conjugados y CAR-T, elevando remisiones duraderas pese a costos elevados. Lo que sí es cierto es su impacto superior a protocolos previos. "En los últimos años hay muchas drogas nuevas que se están utilizando para el tratamiento de mieloma múltiple, incluyendo anticuerpos monoclonales, conjugados, o hasta CAR T-cells".
Ahora bien, el acceso en Puerto Rico mitiga barreras vía centros especializados. "Todos estos medicamentos son bien caros y tienen cada uno sus efectos adversos, pero muchas veces pueden ser mejores que las alternativas que habían antes. Quiere decir que estos medicamentos tienen reacciones muy duraderas que ya están dejando atrás a lo que se hacía hace 10 o 20 años", aseguró.
El problema mayormente, según comenta el experto, es el precio del medicamento". "Conseguir acceso a estos medicamentos es un reto, pues muchas veces vienen de Estados Unidos, no los dan en todos lados, pero en Puerto Rico tenemos la suerte de tener acceso a ellos a través del centro de trasplante de la médula ósea, del auxilio mutuo o el centro comprensivo del cáncer".
Así mismo, se destaca el rol de monoclonales. "En los últimos años se han desarrollado anticuerpos monoclonales ante el CD38 que se expresa en las células de mieloma múltiple y esto ha cambiado grandemente el panorama para los pacientes de mieloma múltiple porque ahora tenemos respuestas más duraderas con un medicamento que usualmente no causa tantos efectos adversos", mencionó con orgullo el experto.
Más allá de la consulta, redes como la Asociación Internacional de Mieloma Múltiple o American Cancer Society ofrecen comunidad, recursos educativos y eventos.
"El paciente de mieloma múltiple tiene muchas opciones de apoyo fuera de lo que es la oficina médica, está la Asociación Internacional de Mieloma Múltiple, entre otras está la Asociación América del Cáncer, donde hacen eventos donde pueden contar su historia y relacionarse con pacientes que sufren de la misma enfermedad para que vean y vayan conociendo cómo es más o menos la historia de la enfermedad y cómo ha ido en cada una de las personas".
"En conclusión, el mieloma múltiple es una enfermedad que nosotros podemos tratar. Ya ha cambiado el panorama, antes el paciente de mieloma múltiple podía estar con nosotros unos 3 a 5 años, ya eso se ha extendido, ahora ya va de 8 a 12 años. El panorama cada vez se ve más brillante porque siguen saliendo medicamentos nuevos que nos ayudan a que este paciente de mieloma múltiple dure más tiempo con nosotros y quizá en algún futuro podamos encontrar una cura para esta enfermedad", puntualizó el doctor.