Un estudio publicado en Frontiers in Public Health encontró que las dificultades relacionadas con la vivienda, el transporte, el acceso a servicios médicos y la estabilidad económica están asociadas con una mayor prevalencia de discapacidad visual severa entre adultos de Puerto Rico.

SAN JUAN, Puerto Rico. — La discapacidad visual severa está asociada con múltiples factores de vulnerabilidad social en Puerto Rico, según un estudio poblacional publicado el 16 de septiembre de 2026 en la revista científica Frontiers in Public Health. La investigación analizó datos de 4,558 adultos participantes en el Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo del Comportamiento (BRFSS, por sus siglas en inglés), correspondientes a 2023.
El estudio, titulado Severe vision impairment is associated with cumulative social risk among adults in Puerto Rico: a population-based study, identificó una relación gradual entre la acumulación de dificultades sociales y una mayor prevalencia de problemas severos de visión reportados por los participantes.
De los encuestados, 880 informaron estar ciegos o tener serias dificultades para ver, incluso utilizando gafas. Esta cifra representó una prevalencia ponderada del 19.8 % en la población adulta no institucionalizada considerada por el análisis.
La investigación examinó cinco dimensiones de los determinantes sociales de la salud: inestabilidad económica, bajo nivel educativo, acceso limitado a servicios médicos, dificultades relacionadas con la vivienda o el transporte y apoyo social insuficiente.
Entre los factores analizados, las dificultades de vivienda o transporte presentaron la asociación más elevada con la discapacidad visual severa reportada. Las personas que experimentaban estas situaciones registraron una prevalencia ajustada aproximadamente dos veces mayor que quienes no las reportaron.
El acceso limitado a la atención médica también mostró una asociación importante. Quienes indicaron que no pudieron consultar a un médico porque no podían costearlo presentaron una prevalencia ajustada de discapacidad visual severa 1.95 veces mayor.
Por su parte, la inestabilidad económica se asoció con una prevalencia 1.68 veces mayor; el apoyo social insuficiente, con una prevalencia 1.33 veces mayor; y el bajo nivel educativo, con una prevalencia 1.30 veces mayor, en comparación con los grupos de referencia respectivos.
Uno de los principales hallazgos fue la relación entre la cantidad de riesgos sociales acumulados y la frecuencia de discapacidad visual severa.
Entre las personas que no presentaban ninguno de los factores definidos por los investigadores, la prevalencia ponderada fue del 12.9 %. En el grupo que acumulaba cuatro o más factores, la cifra alcanzó el 45.2 %.
Tras ajustar los resultados por edad, sexo, estado civil y cobertura de seguro médico, los participantes con cuatro o más riesgos sociales presentaron una prevalencia de discapacidad visual severa tres veces mayor que aquellos sin los factores evaluados.
Los autores señalaron que estos resultados respaldan la importancia de considerar conjuntamente las condiciones sociales y económicas al estudiar las necesidades de salud visual de la población.
Los investigadores advierten que el diseño transversal del estudio no permite determinar si las condiciones sociales preceden a la pérdida de visión o si la discapacidad visual también contribuye a generar dificultades económicas, problemas de movilidad y otras situaciones de vulnerabilidad.
Además, la información sobre la visión se obtuvo mediante respuestas de los participantes y no a través de exámenes oftalmológicos que confirmaran la agudeza visual. Por tanto, los resultados corresponden a discapacidad visual severa autoinformada y no equivalen a una estimación clínica de ceguera irreversible.
El análisis también se limitó a adultos no institucionalizados, por lo que sus conclusiones no representan necesariamente a todas las personas residentes en Puerto Rico.
La investigación plantea que identificar las barreras sociales podría contribuir a orientar los recursos y las intervenciones de salud visual hacia las poblaciones con mayores necesidades. No obstante, se requieren nuevos estudios para comprender los mecanismos que vinculan estos factores con la discapacidad visual.