La doctora Liz Rivera Blanco, emergencióloga del Hospital Menonita de Caguas, explicó que los casos de stroke ya no afectan únicamente a adultos mayores y destacó la importancia de reconocer los signos de alarma para recibir tratamiento oportuno.

"El stroke isquémico ocurre cuando un trombo obstruye una arteria del cerebro, mientras que el hemorrágico corresponde a lo que comúnmente conocemos como un derrame cerebral", detalló la especialista doctora Liz Rivera Blanco, emergencióloga del Hospital Menonita de Caguas, durante una entrevista realizada por la revista MSP en el marco de la Cumbre de Salud en Puerto Rico.
Los casos de stroke o accidente cerebrovascular continúan representando una emergencia médica que requiere atención inmediata. Según explicó la experta existen dos tipos principales de stroke: el isquémico y el hemorrágico.
Aunque presentan mecanismos distintos, ambos tipos pueden provocar discapacidad funcional significativa e incluso aumentar el riesgo de mortalidad si no se atienden de manera oportuna.
La especialista indicó que condiciones como la obesidad, la hipertensión arterial, la diabetes, las alteraciones de los lípidos y la presión arterial descontrolada pueden aumentar el riesgo de sufrir un stroke.
Asimismo, señaló que algunas personas pueden presentar un ataque isquémico transitorio (TIA, por sus siglas en inglés), un episodio temporal de síntomas neurológicos que puede servir como advertencia de un accidente cerebrovascular mayor.
Entre los signos de alarma que requieren atención médica inmediata destacan, pérdida repentina del equilibrio, alteraciones visuales súbitas, asimetría facial, debilidad o pérdida de sensibilidad en una extremidad, Dolor de cabeza intenso y repentino, descrito como insoportable.
La doctora Rivera Blanco, destaca que la rapidez con la que se identifiquen los síntomas puede marcar la diferencia en la recuperación del paciente.
Aunque tradicionalmente el stroke se asociaba con personas de edad avanzada, la especialista aseguró que en los servicios de emergencia se observa un incremento de casos en pacientes menores de 55 años.
"En los últimos tiempos hemos visto un alto volumen de pacientes jóvenes. Ya estamos viendo casos en personas de 35 años, en los 30 e incluso en los 20 años", comentó.
El tratamiento dependerá del tipo de stroke y del tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas. En los casos isquémicos, algunos pacientes pueden beneficiarse de medicamentos trombolíticos para disolver el coágulo o de procedimientos como la trombectomía mecánica.
Por su parte, los strokes hemorrágicos pueden requerir estrategias para controlar el sangrado o procedimientos neuroquirúrgicos según la gravedad del caso.
La especialista recomendó acudir inmediatamente a la sala de emergencias más cercana ante cualquier síntoma sospechoso, ya que una atención temprana puede reducir las secuelas y mejorar el pronóstico. Además, destacó que el Hospital Menonita de Caguas es el principal referente para el manejo de stroke en Puerto Rico y el Caribe, lo que le permite ofrecer atención especializada a pacientes referidos desde distintas regiones de la isla.