El nuevo desafío de la nefrología: detectar el daño renal antes de llegar a la diálisis

Los riñones pueden perder buena parte de su capacidad de funcionamiento antes de que una persona note que algo no está bien. Por eso, la nefrología busca cada vez más anticiparse al daño renal.

Lukas Salomón Osorio

    El nuevo desafío de la nefrología: detectar el daño renal antes de llegar a la diálisis

    La nefrología atraviesa un momento de transformación. El diagnóstico de las enfermedades renales es cada vez más preciso, mientras nuevas terapias buscan modificar la progresión de algunas patologías y tecnologías como la inteligencia artificial comienzan a incorporarse a la atención clínica. 

    El programa científico de este fin de semana en la 40.ª Convención Anual de la Puerto Rico Nephrology Society, reúne conferencias sobre enfermedades glomerulares, hipertensión, nefritis lúpica, nefropatía por IgA, síndrome cardiorrenal, hemodiálisis domiciliaria, trasplante renal, acceso vascular, obesidad y enfermedad renal crónica, además de una sesión dedicada al uso del análisis de imágenes mediante inteligencia artificial para mejorar el cuidado de pacientes con enfermedad renal

    Puerto Rico enfrenta el reto de detectar la enfermedad renal a tiempo

    Un análisis publicado en julio de 2026 señaló que alrededor de 115,295 personas en la isla viven con enfermedad renal crónica, mientras que una ley aprobada en 2008 para establecer un sistema de monitoreo de la función renal todavía no se había implementado completamente. El mismo informe advirtió sobre la falta de estadísticas poblacionales suficientes para vigilar la evolución de la enfermedad renal en Puerto Rico.

    Datos citados por el Consejo Renal de Puerto Rico indican que aproximadamente 8,000 personas viven con enfermedad renal en etapa terminal, mientras que una herramienta de seguimiento de esa organización registró 6,502 pacientes en diálisis en abril de 2026. La cifra representó un aumento frente a los 6,483 pacientes contabilizados el año anterior.

    A nivel estadounidense, la National Kidney Foundation identifica a la diabetes como la principal causa de enfermedad renal y señala que la diabetes y la hipertensión causan o contribuyen a aproximadamente dos de cada tres nuevos casos de insuficiencia renal



    La Inteligencia artificial llega al cuidado renal

    Este sábado 19 de septiembre, la nefróloga Stephanie Toth-Manikowski, MD, MHS, ofrecerá una conferencia sobre el uso del análisis de imágenes mediante inteligencia artificial para mejorar el cuidado de pacientes con enfermedad renal.

    Sin embargo, el valor clínico de la inteligencia artificial no dependerá solamente de su capacidad tecnológica. También será necesario demostrar que estas herramientas son precisas, reproducibles, seguras y útiles en poblaciones diversas, además de establecer cómo se integran al criterio del profesional.

    La incorporación de estas herramientas abre posibilidades para analizar imágenes médicas, identificar patrones y apoyar procesos diagnósticos. La tecnología, en este escenario, funciona como una herramienta de apoyo y no como sustituto de la valoración médica. 

    Dos pruebas pueden ayudar a detectar el daño renal antes de que avance

    En septiembre de 2026, la National Kidney Foundation informó que el Partnership for Quality Measurement respaldó una medida destinada a aumentar la evaluación anual de salud renal en adultos de entre 18 y 85 años con diabetes y/o hipertensión.

    La propuesta contempla dos pruebas: la estimación de la tasa de filtración glomerular (eGFR) mediante una prueba de sangre y la relación albúmina-creatinina en orina (uACR). Utilizadas conjuntamente, permiten evaluar la función renal y detectar albuminuria, un marcador importante de daño renal y riesgo de progresión.

    El mensaje clínico es relevante: esperar a que aparezcan síntomas no constituye una estrategia adecuada para detectar muchas enfermedades renales. La enfermedad renal crónica puede avanzar durante años antes de producir manifestaciones evidentes.

    La respuesta de la nefrología está evolucionando en paralelo: mejores herramientas para identificar el daño renal, tratamientos dirigidos contra mecanismos específicos, nuevas estrategias para la diálisis, avances en trasplante y tecnologías emergentes como la inteligencia artificial. El desafío para los próximos años será llevar esos avances del escenario académico a la práctica cotidiana: identificar a los pacientes en riesgo antes de que pierdan función renal, intervenir oportunamente y lograr que la innovación llegue a quienes más la necesitan. 




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