Especialista advierte que la mayoría de los casos se descubren de forma incidental y que los hombres mayores de 60 años son la población de mayor riesgo.

El cáncer de riñón se ha posicionado como una de las enfermedades oncológicas cuya incidencia ha ido en aumento en las últimas décadas a nivel mundial, aunque todavía se considera poco frecuente en comparación con otros tipos de tumores.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, este tipo de cáncer es aproximadamente el 2% de todos los diagnósticos oncológicos globales, siendo más común en hombres que en mujeres, con una proporción que ronda los 3 a 1.
Por eso, En el marco del mes de crear conciencia sobre el cáncer de riñón, la Revista Medicina y Salud Pública conversó con la doctora Mirelis Acosta Rivera, oncóloga y hematóloga, quien educó sobre esta enfermedad que, aunque no es la más frecuente en Puerto Rico, si es un desafío significativo para la salud de la población.
La especialista comenzó explicando el origen de esta condición, que se relaciona principalmente con alteraciones genéticas específicas. "Hay diferentes tipos de cáncer del riñón. El más común, tiene que ver con una mutación que le llamamos VHL, que es básicamente una mutación Von Hippel-Lindau, que es algo que puede ser hereditario, pero también puede ser adquirido".
Añadió que "básicamente es una alteración con lo que tiene que ver con el sistema de angiogénesis, de crear vasos sanguíneos, donde esta alteración lleva a crecimiento de células malignas de forma anormal", señaló.
Asimismo, explicó que existen otros tipos menos comunes de cáncer renal, aunque prefirió concentrarse en el más frecuente. "Hay otros tipos menos común de cáncer del riñón que, ya son también alteraciones genéticas en su mayoría, aunque nos podemos concentrar en el Clear Cell Renal Cell Carcinoma, que básicamente es el más común de ellos, que tiene que ver con esta mutación", precisó la oncóloga.
Ahora bien, en cuanto a los factores externos, la doctora mencionó que "pueden haber factores ambientales que te predisponen".
Sobre la incidencia en la isla, la oncóloga fue clara al señalar las estadísticas actuales. "No está dentro de los cánceres más comunes, pero entre hombres y mujeres, definitivamente la mayoría, un 3 a 1, es en hombres. Está como en la posición número 7 dentro de los cánceres más comunes en Puerto Rico".
Esto significa, pues, que por cada mujer diagnosticada, tres hombres reciben el mismo diagnóstico.
En cuanto a los factores de riesgo identificables, el tabaquismo encabeza la lista. "El cigarrillo y exposiciones a algunos agentes, por ejemplo, algunas pinturas, pueden llevar a predisposición al cáncer del riñón, pero el cigarrillo es el más común", enfatizó la especialista.
En cuanto a la hipertensión arterial, aunque suele mencionarse como posible factor, Acosta aclaró su verdadero papel. "Es un factor, pero no es el más común. La alta presión lleva al daño al riñón, pero no necesariamente va a llevar a una malignidad como el cáncer", explicó. De hecho, en algunos casos ocurre lo contrario: "A veces por el tumor en el riñón puede llevar a tener alta presión como consecuencia de ello".
Uno de los aspectos más relevantes que abordó la especialista tiene que ver con la naturaleza silenciosa de esta enfermedad. "Cuando diagnosticamos el cáncer de riñón, lo primero es que en algunas ocasiones, los pacientes no presentan síntomas", advirtió.
No obstante, cuando sí se manifiestan, las señales de alarma pueden ser evidentes. "Si presentan algún síntoma, puede ser un dolor en el costado, una masa en el costado, hematuria que es sangrado en la orina", detalló la doctora.
Sin embargo, el escenario ideal es completamente distinto. "En los mejores momentos para detectar el cáncer de riñón es de forma incidental, que quizás el paciente se estaba evaluando para otra razón y se le hizo una imagen para esa otra molestia, y de momento se ve la masa, que está en una etapa pequeña, temprana, y entonces se puede extirpar sin tener que recurrir a otros tratamientos", explicó Acosta Rivera.
En estos casos, los pacientes "en su mayoría no tuvieron síntomas asociados al cáncer de riñón. Ese es el escenario ideal", enfatizó.
La importancia de esta detección temprana es crucial, pues "cuando el paciente presenta síntomas en su mayoría, el tumor es posiblemente más grande".
En cuanto al abordaje terapéutico, la cirugía ocupa un lugar central en el manejo de esta enfermedad. "Cuando se detecta en una etapa temprana, ni siquiera hacemos biopsia, los referimos al cirujano para una cirugía", indicó.
Afortunadamente, en Puerto Rico existen opciones avanzadas para estos procedimientos. "Aquí en Puerto Rico hay urólogos que hacen robótica, los referimos a ellos para que entonces haya una cirugía donde se pueda preservar el riñón. Pero todo depende de la etapa. Si es quirúrgico, eso es lo más importante dentro del manejo de este cáncer es, que el paciente se pueda operar y luego con la patología podemos analizar la etapa en la que estaba y decidir si necesitan tratamientos luego de cirugía", explicó la especialista.
Ahora bien, para los casos diagnosticados en etapas más avanzadas, el enfoque cambia radicalmente. "La cirugía no va a hacer diferencia en el pronóstico del paciente, entonces nos concentramos en el tratamiento sistémico", señaló.
En cuanto a la decisión de extraer total o parcialmente el órgano, la oncóloga explicó que esto depende de múltiples factores. "Dependiendo del tamaño de la masa, en algunas ocasiones, se tiene que extraer el tumor completo porque no se puede preservar lo que va a quedar de riñón", dijo. "Si la masa es un tamaño específico, menos de 4 centímetros, por poner un ejemplo, se trata de preservar el riñón, ya es a discreción del urólogo, del cirujano, dependiendo de la localización dentro del riñón que esté la masa, si está invadiendo la vasculatura o no, que entonces nos deja saber si es posible extraer solamente parte del riñón o el riñón completo".
Antes de cualquier intervención, los especialistas realizan una evaluación del riñón contralateral. "Siempre antes de esta cirugía, los urólogos hacen una evaluación del riñón alterno, si está funcionando adecuadamente, porque tenemos que saber si el paciente puede vivir con el otro riñón, que sea adecuado, que no haya malignidad, o alguna otra condición, que entonces el paciente pueda terminar perjudicado", explicó.
Afortunadamente, vivir con un solo riñón es perfectamente viable. "Si el riñón está funcionando bien, se puede vivir con un solo riñón usualmente y pueden vivir con cierta normalidad", aseguró la oncóloga.
En cuanto a las edades más afectadas, la especialista fue precisa. "En su mayoría son pacientes mayores de 60 años. Aunque, cada vez estamos viendo pacientes más jóvenes", señaló.
Sobre la diseminación de la enfermedad, la doctora describió el proceso. "Empieza localmente con la invasión de los vasos sanguíneos aledaños al tumor, nódulos linfáticos aledaños al tumor, y luego lo más común es el pulmón", explicó.
Para cerrar, la oncóloga envió un mensaje claro a la población. "Lo más importante es que tengamos nuestros seguimientos con el médico primario, que le hagan sus examenes de orina, que le hagan sus estudios de laboratorio, atender las molestias que puedan tener, porque definitivamente si se detecta a tiempo es un escenario más favorable", concluyó.
Así pues, en este mes de concientización sobre el cáncer de riñón, el mensaje es que, como siempre, en los cánceres,la detección temprana salva vidas, y mantener un control médico periódico puede marcar la diferencia entre un tratamiento curativo y uno paliativo.