De la diálisis y la nefrectomía al trasplante: Historia de la paciente de enfermedad poliquística renal

María Claudia, es una paciente quien vivió de primera mano el diagnóstico, la diálisis, la nefrectomía y, finalmente, un trasplante que le devolvió la vida.

Laura Guio

    De la diálisis y la nefrectomía al trasplante: Historia de la paciente de enfermedad poliquística renal

    En el marco del Mes Mundial del Riñón, la Fundación Santa Fé de Bogotá, en alianza con Bayer, convocó a especialistas para reflexionar sobre el cuidado renal. La revista Medicina y Salud Pública conversó con María Claudia, quien vivió de primera mano el diagnóstico, la diálisis, la nefrectomía y, finalmente, un trasplante que le devolvió la vida.

    La enfermedad poliquística renal (EPR) es una condición genética en la que los riñones se van llenando progresivamente de quistes que comprometen su función. Para María Claudia Sarmiento, el diagnóstico no llegó de forma abstracta: llegó con síntomas concretos y con una historia familiar que ya le había dado indicios de lo que podría enfrentar.

    "Un día entré al baño y oriné cosas", recuerda. Ese episodio la llevó al médico de inmediato. A través de una ecografía, los especialistas confirmaron que sus riñones presentaban quistes, determinando así el diagnóstico de EPR. La enfermedad no era desconocida para ella: su abuelo y su padre también la padecieron, lo que evidencia el componente hereditario de esta condición.

    "Mi abuelo y mi padre la tuvieron, entonces ya sabía más o menos cómo funcionaba. Pero de todas maneras, el impacto de tener esa enfermedad es difícil."

    De la diálisis a la nefrectomía: Un camino complejo

    Cuando la función renal de María Claudia se deterioró al punto de requerir tratamiento de reemplazo, los médicos evaluaron las opciones disponibles. Inicialmente se exploró la diálisis peritoneal, que puede realizarse en casa y ofrece mayor flexibilidad al paciente. Sin embargo, el tamaño de sus riñones —enormemente agrandados por los quistes— impedía la colocación del catéter necesario para dicho procedimiento.

    La solución que encontraron los especialistas fue una nefrectomía bilateral: la extirpación de ambos riñones. Una vez retirados, el espacio abdominal permitió instalar el catéter para la diálisis peritoneal. "Es mucho mejor porque se puede hacer en casa", explica María Claudia, quien además es madre soltera. "Eso me daba más flexibilidad para estar con mi hijo."

    La modalidad de diálisis peritoneal le permitió manejar su tratamiento desde el hogar, preservando en cierta medida su rutina y su rol como madre, aunque el impacto en su calidad de vida seguía siendo significativo.

    La llamada que cambió su vida: El trasplante renal

    Inscrita en la lista de espera para trasplante, María Claudia cumplía mes a mes con la donación de muestras de sangre para el seguimiento de compatibilidad. Lo que nadie esperaba era que la espera fuera tan corta: la misma noche en que se inscribió, recibió una llamada de la fundación indicándole que existía una posibilidad de trasplante.

    Tras algunos exámenes adicionales, se determinó la compatibilidad. Después de algunos llamados más, finalmente se confirmó un riñón con alta compatibilidad. "No había ni miedo ni nada, sino una alegría enorme", recuerda María Claudia sobre el momento en que supo que recibiría el trasplante.

    "No estar dependiendo de una máquina para poder vivir es una bendición grandísima. Poder tener la tranquilidad, la flexibilidad de poder ir a alguna parte... cambió muchísimo mi vida en todo aspecto."

    Hoy, cuatro años y medio después del trasplante, María Claudia lleva una vida radicalmente diferente. La independencia de no depender de una máquina para sobrevivir, poder salir, viajar y estar presente con su hijo sin la preocupación de los horarios de tratamiento, representa para ella nada menos que una segunda oportunidad.

    Un mensaje de esperanza: Fe, constancia y donación

    Con la autoridad de quien vivió el proceso completo, María Claudia cierra con un llamado a dos audiencias diferentes: a los pacientes que esperan un trasplante, y a quienes aún no han tomado la decisión de donar.

    Para los pacientes: "Nunca pierdan la fe. Algún día les llegará su riñón. Que tengan paciencia, que sean constantes y juiciosos en su tratamiento, con sus medicamentos." Para la sociedad en general: "Por favor, donen. Donar es tan importante. Salva vidas. Tantas, tantas personas esperan esa oportunidad."




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