En 2026, EE.UU. enfrenta su peor brote de sarampión desde 2000 con más de 2.000 casos en 10 estados, mientras Colombia confirma sus primeros tres en 15 años —todos importados de viajes a ese país, México y Canadá—, lo que activa vigilancia regional ante bajas tasas de vacunación.

El sarampión es una enfermedad infecciosa causada por un virus altamente transmisible. Se propaga a través de gotitas respiratorias expulsadas al toser o estornudar.
De hecho, hasta el 90 % de las personas no inmunizadas que entran en contacto con un caso positivo pueden contagiarse.
Aunque fue declarado eliminado en Estados Unidos en el año 2000, los viajes internacionales y la disminución en las tasas de vacunación han favorecido la aparición de nuevos brotes, especialmente en comunidades no vacunadas.
La vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola) ha demostrado ser segura y eficaz. Amplios estudios científicos han descartado cualquier relación entre esta vacuna y el autismo.
Erupción cutánea que:
Se sospecha por síntomas clásicos como fiebre alta, tos, rinitis, conjuntivitis y el exantema maculopapular que inicia en cara y se extiende al tronco.
Ahora bien, las manchas de Koplik —pequeños puntos blanquecinos con halo rojo en la mucosa bucal, visibles 1-2 días antes del sarpullido— son patognomónicas y clave en la sospecha temprana.
La confirmación requiere detección de anticuerpos IgM en suero (ELISA), que aparecen 3 días post-exantema y persisten semanas; se toma una muestra inicial y otra a los 15 días para valorar aumento de IgG en sueros pareados. De igual forma, la RT-PCR en tiempo real en hisopado nasofaríngeo, garganta u orina detecta ARN viral directamente, siendo la prueba gold standard para genotipificación y brotes.
No existe un tratamiento antiviral específico contra el sarampión. El manejo es sintomático e incluye reposo, hidratación y medicamentos para la fiebre.
En algunos casos, especialmente en niños con deficiencia nutricional, se recomienda suplementación con vitamina A para reducir el riesgo de complicaciones.
Entre las posibles complicaciones se encuentran neumonía, bronquitis, otitis media, diarrea y, en casos graves, encefalitis (inflamación cerebral).
La vacunación sigue siendo la estrategia más eficaz para prevenir el sarampión. También puede administrarse inmunoglobulina dentro de los seis días posteriores a la exposición para reducir la severidad de la enfermedad.
Mantener esquemas de vacunación completos no solo protege a nivel individual, sino que previene brotes y protege a las poblaciones más vulnerables.