La ginecóloga e investigadora Dra. Carmen Zorrilla repasó cuatro décadas de avances que llevaron a Puerto Rico a convertirse en el primer país en eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH. Mientras tanto, el paciente y activista Andrés Vázquez destacó la importancia de las pruebas de detección, los tratamientos actuales y la lucha contra el estigma que aún rodea al diagnóstico.

Puerto Rico conmemora este año el Día Nacional de Hacerse la Prueba del VIH destacando uno de los mayores logros en la historia de la salud pública: la eliminación de la transmisión del virus de madre a hijo. Durante una entrevista con la Revista de Medicina y Salud Pública, la Dra. Carmen Zorrilla, investigadora y catedrática de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, junto al paciente y activista Andrés Vázquez, abordaron los avances alcanzados, los desafíos pendientes y la importancia de que más personas conozcan su estatus mediante la prueba de detección.
La Dra. Zorrilla recordó que el esfuerzo comenzó en 1986, cuando se impulsó la realización de pruebas de VIH durante el embarazo, en una época en la que todavía no existían tratamientos efectivos para la infección.
Según explicó, desde 1987 se estableció un programa universal de cernimiento para mujeres embarazadas atendidas en el sistema hospitalario, permitiendo identificar tempranamente los casos positivos y ofrecer acompañamiento especializado.
Posteriormente, Puerto Rico participó en estudios que demostraron que la zidovudina (AZT) podía reducir significativamente la transmisión del virus de madre a hijo. Tras conocerse los resultados, el gobierno implementó rápidamente una política pública para ofrecer gratuitamente el medicamento a mujeres embarazadas con VIH.
"Puerto Rico fue el primer país del mundo en eliminar la transmisión de madre a infante del VIH", afirmó la especialista, al señalar que este logro se alcanzó en 2007, años antes de que otros países recibieran reconocimientos internacionales por avances similares.
Para mantener estos resultados, Zorrilla destacó que la prueba de VIH forma parte de la atención prenatal rutinaria, al igual que otros análisis médicos realizados durante el embarazo.
Una vez se identifica un caso positivo, el tratamiento comienza de inmediato. Actualmente existen alternativas más cómodas para los pacientes, incluyendo terapias inyectables de acción prolongada, especialmente útiles para personas que presentan dificultades para tomar medicamentos orales.
No obstante, la especialista advirtió que recientemente se han identificado algunos casos asociados a mujeres previamente diagnosticadas con VIH que regresaron a Puerto Rico tras vivir en Estados Unidos y que, por distintas razones, dejaron de recibir atención médica o abandonaron sus tratamientos.
Durante la conversación, Andrés Vázquez compartió su experiencia tras recibir un diagnóstico positivo de VIH hace ocho años.
Relató que, pese a realizarse pruebas periódicamente, el resultado lo tomó por sorpresa y despertó sentimientos de miedo, culpa, vergüenza y preocupación por la reacción de su familia.
"Seguía pensando que me iba a morir", recordó.
Sin embargo, explicó que conocer a otras personas que vivían con VIH, incluyendo madres y personas nacidas con el virus, le permitió comprender que era posible llevar una vida plena gracias a los tratamientos actuales.
"Hoy día hay herramientas para mantenernos saludables aunque tengamos un diagnóstico positivo", expresó.
La Dra. Zorrilla también explicó el papel de la profilaxis preexposición (PrEP), un tratamiento preventivo dirigido a personas que no tienen VIH pero presentan riesgo de adquirir la infección.
Según detalló, estos medicamentos, disponibles en formulaciones orales e inyectables, son altamente efectivos para reducir el riesgo de contagio.
Además, abordó el concepto "Indetectable = Intransmisible" (I=I), que establece que una persona con VIH que mantiene una carga viral indetectable gracias al tratamiento no transmite el virus por vía sexual.
Vázquez señaló que conocer esta información fue fundamental para superar uno de sus mayores temores: transmitir el virus a una futura pareja.
"La ciencia demuestra que si estás en tratamiento y eres indetectable, no transmites el VIH", afirmó.
Aunque los avances médicos han transformado el pronóstico de la infección, ambos entrevistados coincidieron en que el estigma continúa siendo uno de los principales desafíos.
La Dra. Zorrilla señaló que algunas personas todavía temen revelar su diagnóstico debido a posibles situaciones de discriminación, rechazo o incluso violencia.
Por su parte, Vázquez aseguró que muchas veces el estigma interno puede resultar tan perjudicial como la propia enfermedad.
Tras recibir su diagnóstico, explicó que atravesó un periodo de aislamiento y recurrió al consumo de alcohol y drogas para evadir la situación. Esa experiencia dio origen a "El Mono Trepado", un proyecto personal con el que hoy acompaña a otras personas que enfrentan procesos similares.
"El virus no me estaba matando; mis hábitos eran los que estaban acabando con mi vida", reflexionó.
La evolución de los tratamientos también ha sido notable. La Dra. Zorrilla recordó que las primeras terapias requerían hasta 22 pastillas al día, mientras que actualmente existen esquemas de una sola tableta diaria e incluso medicamentos inyectables administrados cada dos meses.
Además, señaló que ya se investigan tratamientos semanales y nuevas estrategias que combinan antirretrovirales con anticuerpos monoclonales y terapias inmunológicas, con el objetivo de lograr un mejor control de la infección e incluso avanzar hacia una eventual cura.
Al cierre de la entrevista, tanto la especialista como el activista coincidieron en que la mejor herramienta para frenar nuevas infecciones sigue siendo el acceso a las pruebas de detección.
La Dra. Zorrilla exhortó a los profesionales de la salud a ofrecer la prueba de manera rutinaria y recordó que la legislación vigente en Puerto Rico respalda su cobertura como parte de la atención médica regular.
Mientras tanto, Vázquez invitó a las personas a hablar abiertamente sobre el VIH en sus familias, amistades y relaciones de pareja.
"Queremos que las personas pierdan el miedo a hacerse la prueba y la conviertan en parte de su rutina de cuidado de salud", concluyó.