Jaime Rivera Dueño: la empatía y el trato humano, pilares de una vida dedicada a la pediatría

El pediatra puertorriqueño Jaime Rivera Dueño, expresidente del Salón de la Fama de la Medicina Puertorriqueña y actual consultor del museo, repasó su trayectoria clínica, académica y como secretario de Salud, destacando la escucha familiar, la confianza y la sensibilidad humana.

Jorge Mario Murillo González

    Jaime Rivera Dueño: la empatía y el trato humano, pilares de una vida dedicada a la pediatría

    SAN JUAN, Puerto Rico. — La capacidad de interpretar las señales de un niño que todavía no puede expresar con palabras lo que siente marcó el interés del doctor Jaime Rivera Dueño por la pediatría, una especialidad a la que dedicó su trayectoria profesional y desde la cual defendió la importancia del trato humano en la atención médica.

    Durante una entrevista con Jorge Mario Murillo González, comunicador social y periodista de la Revista de Medicina y Salud Pública de Puerto Rico, el destacado pediatra recordó que, mientras estudiaba medicina, le llamaba la atención el desafío de establecer un diagnóstico en pacientes que, por su edad, no podían comunicar verbalmente sus síntomas.

    "Me atraía mucho cómo hacer un diagnóstico con un ser que apenas puede hablar o no puede hablar por su edad", relató Rivera Dueño al explicar una de las motivaciones que lo condujeron a elegir esta especialidad.

    El médico señaló que, en esos casos, era necesario observar al paciente y examinar los hallazgos clínicos para llegar a una conclusión, especialmente cuando los padres o cuidadores no podían describir con precisión lo que le ocurría al niño.

    Una experiencia clínica que dejó huella

    Al recordar los episodios más significativos de su carrera, Rivera Dueño mencionó su participación en estudios realizados en Puerto Rico relacionados con transfusiones intrauterinas de sangre para atender casos de incompatibilidad del factor Rh.

    Según explicó, después de completar su formación en pediatría, se integró a un equipo que participaba en estos procedimientos, junto con una colega pediatra y un obstetra que impulsaba el trabajo.

    La intervención consistía en realizar una transfusión de sangre al feto antes del nacimiento, con el propósito de atender las complicaciones asociadas a la incompatibilidad sanguínea. Rivera Dueño describió aquella experiencia como parte de los retos clínicos que enfrentó en sus primeros años profesionales.

    Los recursos económicos, un desafío para la salud pública

    Su trayectoria también incluyó responsabilidades administrativas al frente del Departamento de Salud de Puerto Rico, donde se desempeñó como secretario durante ocho años, además de su labor como consultor médico de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico.

    Al hablar de los desafíos de la gestión pública, identificó las limitaciones económicas como una de las principales dificultades para responder a las necesidades del sistema sanitario.

    "Uno sabe la gran necesidad que hay por enfermeras, etcétera, y por tratamiento", expresó al referirse a la complejidad de atender las demandas de los servicios de salud cuando los recursos disponibles son insuficientes.

    Como ejemplo, recordó que, al comienzo de su gestión como secretario, Puerto Rico recibía 28 millones de dólares en fondos de Medicaid, según su testimonio. También señaló que la cantidad que se recibe actualmente es considerablemente mayor, aunque no ofreció en la entrevista una fecha de referencia ni una cifra actualizada verificable para esa comparación.

    Para Rivera Dueño, la experiencia al frente de la agencia le permitió comprender la dificultad de responder a las necesidades asistenciales y procurar el máximo aprovechamiento de los recursos disponibles.

    Formación médica con sensibilidad humana

    En el ámbito académico, el pediatra recordó su trabajo como profesor asistente en el recinto universitario y sus responsabilidades posteriores como presidente y decano de la Escuela de Medicina de Ponce.

    Desde esa experiencia, planteó una preocupación sobre la formación de los nuevos profesionales: aunque reconoció sus capacidades y conocimientos, insistió en que la preparación médica debe estar acompañada de sensibilidad en el trato con los pacientes y sus familias.

    "Hay que aprender a tener ese sentido de amor por el paciente y hay que tratarlo con cariño", afirmó.

    A su juicio, la atención médica no debe limitarse al conocimiento científico o a la identificación de una enfermedad. También requiere establecer una relación de confianza que permita al paciente sentirse escuchado y recibir una atención respetuosa.

    Rivera Dueño señaló que procura transmitir esta visión a estudiantes de medicina y médicos residentes, a quienes exhorta a desarrollar una relación más cercana con las personas que acuden a buscar ayuda.

    El equilibrio como parte de la vida profesional

    Al reflexionar sobre lo que le diría a su versión más joven, el médico sostuvo que todavía habría mucho por aprender y aportar. También subrayó la necesidad de mantener un equilibrio entre la práctica profesional y otros intereses, como las artes, la música o los deportes.

    Para Rivera Dueño, cultivar otras áreas de la vida contribuye a mantener una perspectiva más amplia y evita que la medicina se convierta en una actividad desligada de las experiencias humanas que rodean al profesional.

    Su mensaje a las nuevas generaciones se centró en combinar la preparación académica con una visión integral de la vida y del ejercicio médico.

    Transmitir confianza a las familias

    Al dirigirse a quienes acompañan a un niño durante una consulta o una hospitalización, Rivera Dueño destacó la importancia de ofrecer orientación y tranquilidad. Explicó que las madres, los padres, las abuelas y otros cuidadores pueden llegar al consultorio sin comprender qué le ocurre al menor o qué procedimientos podrían ser necesarios.

    En ese escenario, consideró que el médico debe explicar la situación y hacer sentir a la familia que cuenta con apoyo durante el proceso de atención.

    "Estamos aquí para ayudarte, estamos aquí para buscar la solución al problema que tú enfrentas", resumió al describir el mensaje que, a su juicio, los profesionales deben transmitir a quienes buscan asistencia médica.

    Actualmente, Rivera Dueño preside la Junta de Directores del Salón de la Fama de la Medicina Puertorriqueña. Su reflexión sobre la pediatría y el servicio sanitario sitúa la comunicación, la confianza y el respeto a las familias como componentes fundamentales de la práctica médica, junto con el conocimiento científico y la experiencia clínica.

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