La primera mujer de la etnia Kogui que avanza hacia el sueño de ser médica

Tras completar diez semestres de Medicina en la Universidad del Magdalena, Belkis Lorena Gil Nuvita se prepara para iniciar su internado rotatorio, con el propósito de regresar a su territorio y contribuir a la salud de su comunidad.

Jorge Mario Murillo González

    La primera mujer de la etnia Kogui que avanza hacia el sueño de ser médica

    Belkis Lorena Gil Nuvita, una joven de 25 años perteneciente al pueblo indígena Kogui, se convirtió en la primera mujer de su comunidad en recibir la bata blanca en la Universidad del Magdalena, un paso que marca el inicio de su internado rotatorio, etapa final de su formación como médica.

    Proveniente de la comunidad de Uluezhi, ubicada en la cuenca del río Don Diego, en la Sierra Nevada de Santa Marta, Belkis completó diez semestres de Medicina y se prepara para realizar durante un año su práctica profesional en el Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche.

    Una vocación que nació en la infancia

    El interés de Belkis por la medicina comenzó cuando tenía siete años y acompañó a su tío a una brigada de salud en la Sierra Nevada de Santa Marta. Durante aquella experiencia conoció el caso de un niño Kogui cuya vida fue salvada gracias a la atención médica.

    "Había un niño que estaba muy mal, eso me sensibilizó mucho y dije que tenía que hacer algo y apoyar a mi comunidad. Dije que iba a estudiar medicina, no me importaba cuán difícil sería", expresó.

    Su decisión de estudiar Medicina estuvo vinculada con el deseo de apoyar a su comunidad. Además, varios integrantes de su familia también se formaron en la Universidad del Magdalena: su tío, el médico Daniel Nuvita; su tía, la odontóloga Judith Nuvita, y su primo Benjamín, profesional en Negocios Internacionales.

    "Ingresé a la Universidad porque es la Alma Mater que le dio educación superior a mi familia", afirmó Belkis.

    De acuerdo con la publicación institucional, la universidad le proporcionó una beca para estudiar gratuitamente, además de un entorno académico que respetó sus raíces y conocimientos culturales.

    La formación académica y las responsabilidades culturales

    Durante la pandemia, Belkis tuvo que pausar temporalmente sus estudios universitarios para regresar a su comunidad y cumplir compromisos culturales. En ese periodo se casó, formó una familia y fortaleció su identidad como integrante del pueblo Kogui.

    "En esos dos años me casé, tuve mi pareja y mi familia. Tuve que irme a la Sierra también a cumplir mis deberes y responsabilidades como indígena. Para mí fue muy necesario porque los jóvenes hoy en día pierden un poco de su identidad estando en la ciudad y creo que ese tiempo me sirvió para reforzar esa parte cultural e identitaria en mí, para poder volver con más fuerza", manifestó.

    Al regresar a la universidad, continuó su formación y tuvo la oportunidad de conocer la ciencia occidental, al tiempo que compartía con docentes y compañeros los conocimientos de la medicina ancestral transmitidos por los mamos y sabedores de su comunidad.

    "En las clases los doctores me preguntaban sobre cómo nosotros entendíamos algún tema, patología o causa. Fue una de las cosas que a mí más me gustó, la mentalidad abierta de la Universidad que no se basaba en imponer", afirmó.

    Un acercamiento entre la medicina occidental y la ancestral

    La ceremonia de imposición de batas blancas incluyó a Belkis y a otros 35 estudiantes que recibieron el aval para realizar el internado rotatorio.

    Durante el acto, María Angélica Meñaca Guerrero, médica magíster y directora del Programa de Medicina de la Universidad del Magdalena, destacó la importancia de este proceso para fortalecer el diálogo entre la medicina occidental y los conocimientos ancestrales.

    "Va a ser el acercamiento entre la medicina occidental y la medicina ancestral, ese puente tan maravilloso que permitirá tener una mirada horizontal e impregnar nuestro principio de interculturalidad. Veremos unos resultados increíbles", expresó Meñaca Guerrero.

    Belkis, conocida ancestralmente como Senekan, realizará su primera experiencia profesional en el Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche, institución pública que atiende a gran parte de las comunidades indígenas del departamento del Magdalena.

    Regresar a la Sierra Nevada para servir a su comunidad

    La futura médica tiene claro que, una vez termine su formación, quiere regresar a su territorio para poner sus conocimientos al servicio de su comunidad.

    "Realmente siempre he tenido claro que cuando termine voy a regresar a mi territorio", afirmó.

    Entre sus aspiraciones está especializarse en ginecología y obstetricia. Según la publicación de la Universidad del Magdalena, su interés por esta área se fortaleció durante su formación, especialmente gracias a las enseñanzas de su tutor Omar López, quien le transmitió una perspectiva intercultural sobre la atención de los partos de mujeres indígenas.

    Esta especialidad representa una necesidad importante para las comunidades indígenas de la Sierra Nevada, donde se han registrado problemáticas relacionadas con la mortalidad materno-fetal.

    Para Belkis, su trayectoria también representa una oportunidad para abrir camino a otras mujeres de su comunidad y demostrar que pueden acceder a la educación superior y desarrollarse en distintos campos del conocimiento.

    "Me siento muy feliz y orgullosa. Este esfuerzo ha sido para la nueva juventud, para las nuevas mujeres de mi comunidad. Las mujeres sí podemos salir adelante y podemos estar en cualquier ámbito del mundo y de la ciencia", concluyó.

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