La sexualidad es un fenómeno que involucra aspectos médicos, psicológicos, emocionales y relacionales. Además de la evaluación médica, influyen la comunicación en la pareja, el vínculo afectivo, las dinámicas familiares, el estrés y el contexto emocional.

Durante una reciente emisión de Telesalud: la clínica en casa, transmitida en vivo para aquellos interesados en temas de salud y bienestar, el doctor Julián Carreño, host principal del espacio, en compañía de la licenciada Maudys Sánchez, psicóloga paliativista y especialista en sexualidad y terapia de pareja, abordan esta realidad que enfrentan numerosas familias cuando los cambios fisiológicos propios de la edad comienzan a afectar la dinámica de la relación y, particularmente, la vida íntima de las parejas.
El programa, que se caracteriza por ofrecer información clara y accesible sobre temas de salud, recibió una consulta por medio de sus redes sociales que refleja una preocupación frecuente entre las mujeres que atraviesan la transición a la menopausia y experimentan transformaciones en su vivencia de la sexualidad.
"Desde que entré en la menopausia mi deseo sexual bajó muchísimo. ¿Eso es normal o hay un tratamiento para recuperar mi vida íntima?" La licenciada Maudys Sánchez comenzó por validar la preocupación de la paciente y ofrecer un mensaje de esperanza, señalando que existen caminos para abordar esta situación y recuperar la satisfacción en la vida íntima, aunque advirtiendo que se requiere un enfoque integral que considere todas las dimensiones involucradas.
En este sentido, la Lcda. Sánchez explicó: "Sí, sí hay manera de poder rehabilitar ese interés sexual". La menopausia no es una sentencia definitiva ni algo con lo que las mujeres deban resignarse a vivir como si fuera inevitable, sino una condición que puede ser abordada y mejorada con la ayuda profesional adecuada y con el compromiso de la propia persona y su pareja.
La especialista aprovechó la oportunidad para ampliar la perspectiva de la televidente y de toda la audiencia, explicando que la sexualidad humana es un fenómeno extraordinariamente complejo en el que intervienen múltiples dimensiones interconectadas, y que reducir el problema únicamente a los aspectos hormonales sería una simplificación excesiva que podría llevar a soluciones incompletas o inadecuadas.
"Hay que reconocer algo, y es que el interés sexual no solamente viene de la parte orgánica, de la parte fisiológica, sino también que aquí están integrados otros factores".
La licenciada Sánchez profundizó en que además de los componentes biológicos que correspondería evaluar al médico, es necesario considerar "factores de comunicación, factores de relación, el vínculo que lleva con su pareja, algunos factores circunstanciales de lo que se está viviendo, temas familiares que comprometen un poco esa estabilidad emocional y ese bienestar en el lugar".
La especialista concluyó su intervención inicial con un mensaje tranquilizador pero realista sobre las posibilidades de recuperación. De manera textual, afirmó: "O sea, son muchos factores. Pero sí, sí hay solución para esto. Primero se ventila la parte médica y después entonces acudir a un profesional del área de la salud en cuanto a la sexualidad, un sexólogo".
No obstante, muchas veces lo que tiene que ver con la relación sexual afecta el matrimonio y termina en divorcio. La especialista, para esto, identificó un factor que con frecuencia pasa desapercibido pero que erosiona silenciosamente la calidad de las relaciones: la monotonía.
En sus palabras: "Hay una variable muy importante y es la monotonía. Es como la costumbre de lo mismo y esto es, yo diría que uno de los peores enemigos dentro de la relación".
Esto resuena en la experiencia de muchas parejas que, después de años de convivencia, caen en rutinas que terminan apagando la chispa inicial y reduciendo progresivamente la calidad de la vida sexual y la conexión emocional.
La monotonía actúa como un enemigo que va apagando la relación sin que las personas sean plenamente conscientes de ello, precisamente porque su avance es gradual y porque las rutinas ofrecen una falsa sensación de seguridad y estabilidad.
Cuando las parejas finalmente toman conciencia de la distancia que se ha creado, con frecuencia la desconexión ya es profunda y requiere un trabajo terapéutico para restablecer los puentes de comunicación y afecto.
"Hay que entender que la relación, el matrimonio es como una plantita que usted riega. Si usted no la trabaja, si usted no la cuida, se va a morir. Entonces sí mismo es el matrimonio, hay que regarlo, hay que cuidarlo".
La metáfora de la plantita implica también una responsabilidad compartida para la salud de la relación: ambos miembros de la pareja son responsables de ese cuidado continuo, y ambos deben participar activamente en mantener viva la conexión.
Al igual que una planta necesita agua, luz, nutrientes y protección contra las inclemencias, el matrimonio necesita comunicación honesta, expresión de afecto, tiempo de calidad dedicado exclusivamente a la pareja, y creatividad para adaptarse a las diferentes etapas y desafíos que la vida presenta a lo largo de los años.
Al cierre del programa, la invitación fue acudir primero al médico para evaluar la parte orgánica y luego, si resulta necesario, a un sexólogo para trabajar los aspectos psicológicos y relacionales.
Este enfoque gradual, respetuoso de la complejidad del ser humano, e integral en su consideración de todas las dimensiones involucradas, es sin duda el que mayores probabilidades de éxito ofrece para abordar una cuestión tan delicada y personal como la sexualidad en la madurez.