Aunque el malestar en las extremidades inferiores durante el periodo es común, especialistas advierten que en algunos casos podría señalar una condición venosa que requiere atención médica.

Cada mes, millones de mujeres experimentan diversos síntomas asociados a la menstruación: cólicos, migrañas, hinchazón y ese característico dolor en las piernas que hace sentir como si hubieras corrido un maratón sin entrenamiento previo.
Pero ¿cuándo este malestar deja de ser un simple efecto hormonal para convertirse en una señal de alerta?
Durante la menstruación, el cuerpo libera prostaglandinas, sustancias químicas que provocan contracciones uterinas para expulsar el revestimiento del útero. Estas mismas sustancias pueden generar inflamación, dolor muscular y calambres que se irradian hacia las piernas, especialmente en la parte posterior de los muslos.
"El dolor de piernas durante el periodo suele estar relacionado con cambios hormonales, retención de líquidos y la forma en que el cuerpo reacciona al ciclo menstrual", explican especialistas. Muchas mujeres lo describen como una sensación de pesadez, dolor sordo o calambres que aparecen específicamente durante esos días.
Sin embargo, no todo el malestar en las piernas durante la menstruación es exclusivamente hormonal. La Dra. Saina Attaran, especialista en venas del Center for Vein Restoration, advierte que en algunos casos los problemas venosos como las venas varicosas o la insuficiencia venosa podrían ser los verdaderos culpables.
El dolor relacionado con problemas venosos presenta características distintivas:
Malestar constante o pesadez que empeora tras estar de pie o sentada por periodos prolongados
Sensación de ardor o latidos en las piernas inferiores, especialmente por la noche
Dolor que persiste fuera del periodo menstrual o que empeora con el tiempo
Síntomas acompañados de hinchazón, venas varicosas visibles o arañas vasculares
Alivio al elevar las piernas o usar medias de compresión
Según la Cleveland Clinic, aproximadamente 1 de cada 3 adultos tiene venas varicosas y 1 de cada 50 personas desarrolla insuficiencia venosa crónica.
Las hormonas como el estrógeno y la progesterona influyen directamente en las venas. Durante el ciclo menstrual, las fluctuaciones hormonales pueden hacer que las paredes venosas se relajen, provocando mayor acumulación de sangre. Si ya existen válvulas venosas débiles, este estrés adicional puede intensificar síntomas como dolor, hinchazón y venas visibles.
La Mayo Clinic confirma que las venas varicosas son más frecuentes en mujeres, especialmente en aquellas con fluctuaciones hormonales debido a la menstruación, el embarazo o el uso de anticonceptivos.
Para aliviar el malestar hormonal típico del periodo, los especialistas recomiendan:
Calor localizado: Aplicar compresas tibias o parches térmicos en abdomen y muslos
Masajes circulatorios: Desde el tobillo hasta los muslos con aceite corporal
Movimiento suave: Caminatas y estiramientos para mejorar la circulación
Baños tibios: Para relajar el cuerpo y los músculos
Infusiones antiinflamatorias: Como manzanilla o jengibre
Si el dolor de piernas persiste después del periodo, empeora progresivamente o viene acompañado de signos visibles como hinchazón o venas abultadas, es momento de consultar con un especialista en venas.
Existen tratamientos mínimamente invasivos y ambulatorios que pueden ayudar, incluyendo medias de compresión médicas, escleroterapia, tratamiento con láser endovenoso y ablación por radiofrecuencia, todos con poco o ningún tiempo de recuperación.
"No tienes que vivir con dolor continuo", aseguran los especialistas. "Hay tratamientos simples y efectivos que pueden ayudarte a sentirte mejor y a mantener tus venas saludables."