Especialistas reunidos en la convención semianual de la SPED destacaron la importancia de un abordaje integral para el síndrome cardiometabólico renal, una condición compleja que conecta enfermedades metabólicas, cardiovasculares y renales.

En el marco de la convención semianual de la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología (SPED), celebrada en el Sheraton Convention Center, especialistas en endocrinología presentaron los últimos avances en el tratamiento de condiciones cardiometabólicas renales.
Entre los desarrollos más destacados se encuentra el regreso a Puerto Rico del Dr. Luis Norberto Madera Marín, quien marca un hito en la medicina puertorriqueña al convertirse en el primer especialista en combinar endocrinología y nefrología.
Durante su participación en el programa Medicina y Salud Pública (MSP), el Dr. Madera Marín explicó las razones detrás de su decisión de especializarse en ambas áreas y cómo esta integración beneficia directamente a los pacientes que enfrentan el síndrome cardiometabólico renal, una condición que afecta a miles de personas en la isla.
El síndrome cardiovascular-renal-metabólico es una condición compleja que resulta de la interacción progresiva y bidireccional entre factores de riesgo cardiovasculares, renales y metabólicos
Se caracteriza por la presencia simultánea de alteraciones como obesidad abdominal, resistencia a la insulina, hipertensión arterial, dislipidemia y disfunción renal. Esta interconexión crea un círculo vicioso donde cada componente agrava a los demás, aumentando significativamente el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular, insuficiencia renal crónica, diabetes tipo 2 y otras complicaciones graves
"El paciente es mucho más complejo", señaló el especialista, quien destacó que combinar ambas especialidades le permite ofrecer un servicio menos fragmentado. "El paciente puede tener ambos servicios con el mismo especialista", agregó, subrayando la importancia de un enfoque integral.
El síndrome cardiometabólico renal representa una relación patofisiológica entre enfermedades renales, cardiovasculares y metabólicas como diabetes, dislipidemia y obesidad. Según explicó el Dr. Madera Marín, esta condición evoluciona en cuatro estadios, comenzando con sobrepeso y progresando hasta manifestaciones cardiovasculares y renales severas.
El especialista enfatizó la importancia de identificar a los pacientes en etapas tempranas, incluso en el estadio cero, cuando aún no presentan enfermedad pero sí factores de riesgo. "Tenemos que educarlo a que no lo desarrolle", afirmó.
Para facilitar la evaluación del riesgo, los médicos utilizan herramientas visuales como el KDIGO Heat Map, una tabla de colores que identifica la presencia de proteína en la orina y el estadio de función renal del paciente. Los colores verde, amarillo, anaranjado y rojo indican niveles progresivos de riesgo, ayudando tanto a médicos como a pacientes a comprender la urgencia del tratamiento.
Muchas personas con síndrome cardiometabólico renal pueden no presentar síntomas evidentes en las etapas iniciales, lo que hace crucial la evaluación médica preventiva.
Sin embargo, existen señales de advertencia que incluyen aumento inexplicable de peso, especialmente en la zona abdominal, fatiga persistente, hinchazón en piernas y tobillos, y dificultad para controlar la presión arterial o los niveles de azúcar en sangre.
Otros síntomas pueden incluir sed excesiva, micción frecuente, visión borrosa, dificultad para respirar durante actividades cotidianas y dolor torácico.
El Dr. Madera Marín destacó que actualmente existen múltiples alternativas farmacológicas para estos pacientes, incluyendo inhibidores de SGLT2 y agonistas GLP-1. Lo más relevante es que estos medicamentos, inicialmente aprobados para diabetes, ahora benefician también a pacientes sin esta condición pero con alto riesgo cardiometabólico renal.
"No solamente el paciente que ya tiene disminución de la función renal se beneficia de estas terapias", explicó, señalando que incluso pacientes sin proteína en la orina pueden beneficiarse del tratamiento preventivo.
Con sus dos especialidades, el Dr. Madera Marín enfoca su práctica en la prevención de la diálisis, un tratamiento que cuesta más de $100,000 anuales y afecta significativamente la calidad de vida de los pacientes.
"Queremos mejorar en estos pacientes que tengan mejor calidad de vida para pasar con sus familiares", expresó el especialista, quien exhortó a los médicos primarios y a los pacientes a buscar ayuda temprana para evitar complicaciones mayores.
El regreso del Dr. Madera Marín a Puerto Rico representa un importante recurso para la atención de pacientes con condiciones cardiometabólicas renales, ofreciendo esperanza a través de un enfoque médico innovador y preventivo que se alinea con las tendencias más actuales presentadas en la convención de SPED.