Exposición a contaminación atmosférica en la infancia se asocia con mayor riesgo de síndrome metabólico

Un estudio en 1,147 niños encontró que la exposición prolongada a contaminantes atmosféricos, especialmente en el entorno escolar, se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar síndrome metabólico.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Exposición a contaminación atmosférica en la infancia se asocia con mayor riesgo de síndrome metabólico

    Aunque la contaminación del aire suele asociarse con enfermedades respiratorias, una nueva investigación liderada por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) sugiere que también podría influir en la salud cardiometabólica infantil. El estudio halló que una mayor exposición a contaminantes atmosféricos durante la infancia se relaciona con un incremento en el riesgo de síndrome metabólico, una condición vinculada al desarrollo futuro de diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

    Más de mil niños evaluados en seis países 

    La investigación, publicada en la revista Environmental Research, analizó datos de 1,147 niños y niñas de entre 6 y 11 años procedentes de Francia, Grecia, Lituania, Noruega, España y Reino Unido, quienes participaron en el proyecto HELIX entre 2013 y 2016.

    Los investigadores estimaron la exposición anual a partículas finas PM2.5 y dióxido de nitrógeno (NO2) en distintos entornos cotidianos: el hogar, la escuela y los desplazamientos. Posteriormente, evaluaron su relación con una puntuación de riesgo de síndrome metabólico.

    El síndrome metabólico agrupa factores de riesgo como obesidad abdominal, hipertensión arterial, alteraciones de la glucosa en sangre y dislipidemia, condiciones que aumentan la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes en etapas posteriores de la vida.

    El entorno escolar mostró la asociación más fuerte

    Los resultados revelaron que la relación entre contaminación atmosférica y riesgo metabólico fue más intensa en el entorno escolar que en el hogar.

    Según los investigadores, esta mayor vulnerabilidad podría estar relacionada con el incremento de la actividad física durante la jornada escolar, lo que aumenta la frecuencia respiratoria y, por tanto, la cantidad de contaminantes inhalados.

    En contraste, no se encontraron asociaciones entre la exposición durante los desplazamientos y el riesgo de síndrome metabólico.

    Los efectos parecen acumularse con el tiempo

    El estudio tampoco identificó vínculos entre la exposición a corto plazo —en los días o la semana previos a la evaluación clínica— y el riesgo metabólico.

    Este hallazgo respalda la hipótesis de que las alteraciones metabólicas asociadas a la contaminación atmosférica se desarrollan de manera gradual tras exposiciones prolongadas, y no como respuesta a episodios puntuales de contaminación.

    Posibles efectos sobre el organismo

    Los investigadores señalan que existen diversos mecanismos biológicos que podrían explicar esta asociación. La contaminación atmosférica ha sido relacionada previamente con inflamación sistémica, estrés oxidativo y alteraciones en el metabolismo de los lípidos, la regulación de la glucosa y el control de la presión arterial.

    "Dada la amplia exposición de la población a la contaminación atmosférica y las consecuencias a largo plazo del síndrome metabólico para la salud, estos resultados tienen importantes implicaciones para la salud pública", afirmó Martine Vrijheid, directora del programa Environment and Health over the Lifecourse de ISGlobal.

    La experta añadió que los hallazgos refuerzan la necesidad de seguir reduciendo los niveles de contaminación atmosférica para proteger la salud cardiometabólica infantil.

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