Paciente femenina de 24 años de edad, primigesta, con embarazo de 39 semanas de gestación, que acude al servicio de obstetricia para atención de parto. No presenta antecedentes personales patológicos de importancia.

Niega hipertensión arterial, diabetes mellitus, enfermedades cardíacas o infecciones de transmisión sexual. Refiere controles prenatales regulares durante el embarazo y evolución satisfactoria.
Paciente ingresa al hospital por presentar contracciones uterinas regulares, dolorosas y progresivas, acompañadas de expulsión de tapón mucoso y sensación de presión pélvica.
Paciente de 24 años, con embarazo de 39 semanas, que inicia aproximadamente seis horas antes de su ingreso con contracciones uterinas cada 5 minutos, de aproximadamente 45 segundos de duración y aumento progresivo de la intensidad.
Posteriormente presenta ruptura espontánea de membranas con salida de líquido amniótico claro. Niega fiebre, cefalea, alteraciones visuales o sangrado vaginal abundante. Al examen obstétrico se encuentra en trabajo de parto activo. Evoluciona favorablemente y se produce parto vaginal espontáneo de un recién nacido masculino, con peso de 3,250 gramos y Apgar de 8/9 al minuto y a los cinco minutos.
Se realiza alumbramiento completo de la placenta, sin evidencia de restos placentarios ni complicaciones hemorrágicas. Luego del parto, la paciente permanece en observación para vigilancia del puerperio inmediato.
Paciente consciente, orientada y colaboradora. Se encuentra afebril, con presión arterial de 110/70 mmHg, frecuencia cardíaca de 78 lpm, frecuencia respiratoria de 18 rpm y saturación de oxígeno de 98%.
En la exploración abdominal se observa abdomen blando y depresible. El útero se encuentra contraído y firme, con el fondo uterino aproximadamente a nivel umbilical, acorde con el puerperio inmediato.
Presenta loquios hemáticos de cantidad escasa a moderada, sin olor fétido. No se observan signos de hemorragia posparto. La región perineal presenta una pequeña lesión correspondiente a una episiotomía, sin signos de infección, edema importante ni hematoma.
Las mamas se encuentran blandas, sin eritema ni dolor significativo. La paciente refiere intención de iniciar lactancia materna exclusiva.
La paciente permanece hemodinámicamente estable. Presenta loquios de características normales y adecuada contracción uterina. Inicia la lactancia materna y el recién nacido realiza una adecuada succión.
Al segundo día, la paciente refiere disminución progresiva del dolor perineal y puede movilizarse y realizar la micción espontáneamente. El útero continúa evolucionando de manera adecuada y los loquios disminuyen progresivamente.
No presenta fiebre, sangrado vaginal abundante, dolor abdominal intenso, secreción vaginal fétida ni otros signos de complicación.
Puerperio fisiológico posterior a parto vaginal espontáneo.
Conducta y manejo Se mantiene vigilancia de los signos vitales, sangrado vaginal, involución uterina y características de los loquios.
Se recomienda mantener una adecuada hidratación y alimentación, movilización temprana, higiene perineal y vigilancia de la herida. Se promueve la lactancia materna exclusiva, procurando una técnica adecuada de amamantamiento y favoreciendo el contacto piel con piel entre la madre y el recién nacido.
La paciente recibe educación sobre los signos de alarma durante el puerperio, incluyendo sangrado vaginal abundante, fiebre, dolor abdominal intenso, secreción vaginal con mal olor, dificultad respiratoria, cefalea intensa, alteraciones visuales, dolor o inflamación de una extremidad y síntomas relacionados con alteraciones emocionales importantes.
El pronóstico es favorable, debido a que la paciente presenta una evolución puerperal normal, estabilidad hemodinámica, adecuada involución uterina y ausencia de signos de infección o hemorragia.