Un carcinoma renal de células claras puede manifestarse inicialmente como dolor abdominal intenso y una masa gástrica, una presentación inusual que puede llevar a diagnósticos erróneos si no se considera un origen metastásico.

Un hombre de 65 años, con antecedentes de reflujo gastroesofágico, llegó a urgencias por un dolor intenso en el lado izquierdo del abdomen que había ido empeorando durante varios días. El dolor, que al principio aumentaba al respirar, se volvió constante.
Además, presentaba hinchazón abdominal, náuseas, vómitos, muchos eructos y estreñimiento. Al ser examinado, los médicos detectaron que su corazón latía muy rápido y con un ritmo irregular (fibrilación auricular). Los análisis de sangre mostraron que tenía glóbulos blancos elevados, sodio bajo y sangre en la orina.
Para encontrar la causa, los médicos le realizaron una tomografía computarizada (TAC) de su abdomen y pelvis. Las imágenes revelaron una masa grande en la parte inferior de su riñón izquierdo, que tenía todas las características de un carcinoma de células renales, el tipo más común de cáncer de riñón.
Pero la TAC mostró algo más: signos de que el cáncer podría haberse diseminado, incluyendo ganglios linfáticos agrandados en el abdomen, nódulos en los pulmones, lesiones en el hígado y, de manera intrigante, una masa dentro de la cavidad de su estómago.
Ante este último hallazgo, los gastroenterólogos le hicieron una endoscopia. Este procedimiento confirmó la presencia de una masa ulcerada y abultada en el cuerpo del estómago, de la cual tomaron muestras (biopsias) para analizarlas al microscopio.
El análisis patológico de las muestras del estómago fue revelador. Bajo el microscopio, se observaron grupos de células con un aspecto muy particular: su citoplasma lucía claro o finamente granular, sus bordes estaban bien definidos, tenían núcleos con un pequeño punto muy visible (nucleolo prominente) y estaban rodeadas por una delicada red de pequeños vasos sanguíneos. Este patrón es característico del carcinoma de células renales de células claras (CCRcc).
No se encontró tejido normal de la mucosa gástrica alrededor de estas células, lo que reforzó la idea de que era un tumor que había llegado desde otro lugar.
Para confirmar el origen de estas células, se realizó una prueba especial llamada inmunohistoquímica. Las células tumorales dieron positivas para marcadores específicos de cáncer de riñón: AE1/AE3, marcador de CCR, CD10 y, de manera crucial, PAX8 (un marcador nuclear del tejido renal).
Al mismo tiempo, fueron negativas para marcadores de cáncer gástrico primario (como CK7, CK20 y CDX2) y de cáncer de pulmón (TTF-1). Este perfil confirmó sin lugar a dudas que la masa en el estómago era una metástasis de un cáncer originado en el riñón.
Al correlacionar la biopsia con las imágenes de la TAC, quedó claro que la masa grande en el riñón izquierdo era el tumor primario, y que las lesiones en el estómago, pulmones, hígado y ganglios eran metástasis.
Estudios posteriores de estadificación también encontraron metástasis en el cerebro. Con el diagnóstico completo de carcinoma renal de células claras metastásico, el paciente inició un tratamiento oncológico sistémico con una combinación de fármacos dirigidos e inmunoterapia (pembrolizumab y lenvatinib), y continúa en tratamiento activo.
Este caso ilustra una situación muy rara pero crucial en medicina. Según Nikolaus Y, Sigdel S, el cáncer de riñón (CCRcc) muy pocas veces hace metástasis en el tracto gastrointestinal, y la localización en el estómago es excepcional.
Cuando esto ocurre, las metástasis pueden confundirse fácilmente con un cáncer de estómago primario durante la endoscopia e incluso en el examen microscópico inicial.
La clave para no errar el diagnóstico está en reconocer las pistas morfológicas típicas (células claras con una red vascular delicada) y, sobre todo, en utilizar el panel correcto de inmunohistoquímica. La positividad para PAX8 es un indicador extremadamente valioso del origen renal.
Este caso subraya la importancia de que patólogos y clínicos consideren la posibilidad de una metástasis de un cáncer oculto cuando encuentran tumores en sitios inusuales.
Un diagnóstico preciso y temprano, como en este caso, es fundamental para estadificar correctamente la enfermedad y guiar el plan de tratamiento más efectivo para el paciente, evitando terapias dirigidas a un cáncer primario incorrecto. La patología desempeña así un papel central en el manejo oncológico moderno.