Manchas con pérdida de sensibilidad y debilidad en las manos: así se presentó un caso de lepra

Un agricultor de 45 años consultó tras desarrollar lesiones hipopigmentadas con pérdida de sensibilidad y debilidad progresiva en las manos. Los estudios confirmaron lepra multibacilar causada por Mycobacterium leprae, con evolución favorable tras 12 meses de tratamiento.

Redacción MSP

    Manchas con pérdida de sensibilidad y debilidad en las manos: así se presentó un caso de lepra


    La lepra, también conocida como enfermedad de Hansen, es una infección crónica causada por Mycobacterium leprae que afecta principalmente la piel y los nervios periféricos. Aunque es una enfermedad curable con diagnóstico y tratamiento oportunos, el retraso en su identificación puede ocasionar daño neurológico permanente y discapacidad. A continuación, se presenta el caso clínico de un paciente con lepra multibacilar.

    Presentación del caso

    Paciente masculino de 45 años, agricultor, procedente de una zona rural, casado, que consulta por presentar manchas en la piel con pérdida de sensibilidad y debilidad en las manos desde hace varios meses.

    Historia de la enfermedad actual

    El paciente refiere lesiones hipopigmentadas en brazos y espalda desde hace aproximadamente 18 meses. Las manchas comenzaron siendo pequeñas y aumentaron progresivamente de tamaño.

    Además, presentó disminución de la sensibilidad al tacto, al dolor y a la temperatura en las zonas afectadas. Desde hacía seis meses también experimentaba hormigueo, adormecimiento en ambas manos y pérdida gradual de fuerza para realizar actividades cotidianas, como sujetar herramientas de trabajo.

    Negó fiebre, pérdida importante de peso y antecedentes de traumatismos.

    Antecedentes personales

    • No hipertensión arterial.

    • No diabetes mellitus.

    • No alergias medicamentosas conocidas.

    • Esquema de vacunación incompleto.

    • Sin cirugías previas.

    Antecedentes familiares

    El paciente informó que un tío había sido diagnosticado con lepra años atrás y recibió tratamiento.

    Examen físico

    Signos vitales

    • Presión arterial: 120/80 mmHg.

    • Frecuencia cardíaca: 78 lpm.

    • Frecuencia respiratoria: 18 rpm.

    • Temperatura: 36.8 °C.

    • Saturación de oxígeno: 98%.

    Examen general

    Paciente consciente, orientado, cooperador y en buen estado general.

    Hallazgos dermatológicos

    • Múltiples placas hipopigmentadas de bordes irregulares en espalda, brazos y muslos.

    • Disminución marcada de la sensibilidad táctil, térmica y dolorosa en las lesiones.

    • Piel seca con disminución de la sudoración.

    Sistema nervioso periférico

    • Engrosamiento palpable de los nervios cubitales bilaterales.

    • Debilidad muscular leve en ambas manos.

    • Disminución de la sensibilidad distal en las extremidades superiores.

    Sistema osteomuscular

    • Atrofia leve de los músculos interóseos de las manos.

    • Movilidad conservada.

    Estudios complementarios

    Baciloscopia de piel

    Positiva para bacilos ácido-alcohol resistentes.

    Biopsia cutánea

    Hallazgos compatibles con lepra multibacilar:

    • Infiltrado inflamatorio crónico.

    • Presencia de abundantes bacilos de Mycobacterium leprae.

    Laboratorios

    • Hemograma dentro de parámetros normales.

    • Glucemia normal.

    Diagnóstico

    Lepra multibacilar (lepromatosa) causada por Mycobacterium leprae.

    Diagnóstico diferencial

    • Vitíligo.

    • Tiña versicolor.

    • Neuropatía diabética.

    • Lupus eritematoso cutáneo.

    • Sarcoidosis.

    Tratamiento

    Se inició poliquimioterapia multibacilar, según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS):

    • Rifampicina 600 mg una vez al mes, bajo supervisión.

    • Clofazimina 300 mg una vez al mes, bajo supervisión, y 50 mg diarios.

    • Dapsona 100 mg diarios.

    Duración del tratamiento: 12 meses.

    Medidas complementarias

    • Educación sobre la enfermedad.

    • Cuidados de la piel y las extremidades.

    • Fisioterapia para prevenir deformidades.

    • Seguimiento neurológico periódico.

    • Evaluación de contactos familiares.

    Evolución clínica

    Tras seis meses de tratamiento, el paciente presentó una mejoría clínica significativa. Las lesiones cutáneas disminuyeron de tamaño y no aparecieron nuevas lesiones.

    Asimismo, el compromiso neurológico se estabilizó y la fuerza muscular de las manos mejoró parcialmente.

    Al completar los 12 meses de tratamiento, la baciloscopia fue negativa y el paciente fue considerado curado, permaneciendo en seguimiento para la vigilancia de posibles secuelas neurológicas.

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