Inatención, impulsividad e hiperactividad llevaron al diagnóstico de TDAH en paciente pediátrico

Un niño de 12 años con dificultades persistentes para mantener la atención, controlar impulsos y permanecer quieto fue diagnosticado con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). El tratamiento integral mejoró su concentración, conducta y desempeño escolar.

Redacción MSP

    Inatención, impulsividad e hiperactividad llevaron al diagnóstico de TDAH en paciente pediátrico

    Datos generales del paciente 

    Paciente masculino de 12 años de edad, estudiante de sexto grado de educación primaria, residente de zona urbana, llevado a consulta de psiquiatría infantil por su madre debido a dificultades persistentes en el rendimiento académico, problemas de conducta y marcada incapacidad para mantener la atención. Vive con ambos padres y una hermana menor. El embarazo fue controlado adecuadamente y el parto ocurrió sin complicaciones. Desde los primeros años de vida mostró hiperactividad, impulsividad y dificultades para permanecer sentado durante actividades que requerían concentración. Como antecedente familiar relevante, el padre refiere haber presentado síntomas similares durante su infancia. 

    Motivo de consulta 

    La madre solicita evaluación especializada debido a bajo rendimiento académico, olvidos frecuentes, dificultad para seguir instrucciones, impulsividad y comportamiento inquieto que afecta el desempeño escolar y las relaciones familiares. 

    Historia de la enfermedad actual

     Desde los primeros años escolares se observó una dificultad persistente para mantener la atención, completar tareas y seguir instrucciones. Con el paso de los años, los síntomas se hicieron más evidentes, especialmente al aumentar las exigencias académicas. Los profesores reportaban distracción constante, interrupciones frecuentes durante las clases, incapacidad para permanecer sentado y tendencia a cometer errores por descuido. En el hogar, el paciente olvidaba responsabilidades, perdía objetos importantes y requería supervisión continua para completar actividades sencillas. Durante los dos años previos a la consulta, el rendimiento académico disminuyó notablemente, generando preocupación tanto en la familia como en la escuela. 

    Evaluación clínica y examen mental 

    Durante la entrevista clínica se observó un paciente colaborador, orientado en tiempo, espacio y persona, aunque con marcada inquietud motora. Cambiaba frecuentemente de posición en la silla, manipulaba objetos cercanos y desviaba la atención hacia estímulos externos. El lenguaje era coherente y apropiado para la edad. El estado de ánimo era eutímico. No se evidenciaron alteraciones del pensamiento, percepción ni ideación delirante. La capacidad de atención sostenida se encontraba significativamente disminuida. 

    Diagnóstico 

    Con base en los criterios diagnósticos del DSM-5, se estableció el diagnóstico de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), presentación combinada, debido a la presencia de síntomas significativos de inatención e hiperactividad-impulsividad presentes en más de un contexto y con impacto funcional importante. 

    Fisiopatología 

    El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo asociado a alteraciones funcionales y estructurales en circuitos cerebrales relacionados con la atención, el control inhibitorio y las funciones ejecutivas. Diversas investigaciones han demostrado participación de neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina, particularmente en regiones prefrontales del cerebro responsables de la planificación, organización y regulación conductual. 

    Tratamiento 

    Se inició un abordaje integral que incluyó psicoeducación para la familia, intervenciones conductuales, coordinación con el centro educativo y tratamiento farmacológico con estimulantes bajo supervisión médica especializada. Además, se implementaron estrategias para mejorar la organización de actividades, establecer rutinas estructuradas y reforzar conductas positivas. 

    Evolución y pronóstico 

    Tras varios meses de seguimiento, el paciente mostró mejoría significativa en la capacidad de concentración, reducción de conductas impulsivas y mejor adaptación al entorno escolar. Aunque el TDAH es una condición crónica, el pronóstico es favorable cuando existe diagnóstico temprano, tratamiento adecuado y apoyo familiar constante. 

    Conclusión 

    Este caso clínico ilustra la importancia de identificar tempranamente los síntomas del TDAH para evitar repercusiones académicas, sociales y emocionales. La evaluación integral permitió establecer un diagnóstico preciso y desarrollar un plan terapéutico multidisciplinario que favoreció una evolución positiva. El manejo oportuno y el acompañamiento continuo de la familia, la escuela y los profesionales de la salud constituyen elementos fundamentales para mejorar la calidad de vida y el funcionamiento global de los pacientes con TDAH

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