Un hombre de 68 años ingresó a urgencias por disnea súbita, tos con expectoración espumosa rosada y marcada dificultad respiratoria. El paciente, con antecedentes de hipertensión arterial, diabetes e insuficiencia cardíaca, fue diagnosticado con edema agudo de pulmón de origen cardiogénico.

El edema agudo de pulmón constituye una emergencia médica potencialmente mortal caracterizada por la acumulación rápida de líquido en los alvéolos pulmonares, lo que provoca un deterioro importante del intercambio gaseoso y una insuficiencia respiratoria aguda. Su reconocimiento temprano y tratamiento oportuno son fundamentales para disminuir la morbimortalidad asociada.
Paciente masculino de 68 años de edad, con antecedentes de hipertensión arterial de larga evolución, diabetes mellitus tipo 2 e insuficiencia cardíaca crónica. Acudió al servicio de emergencias por presentar dificultad respiratoria intensa de inicio súbito durante la madrugada. Refirió sensación de asfixia, tos con expectoración espumosa rosada, sudoración profusa, palpitaciones y marcada ansiedad. Los síntomas se agravaron rápidamente, obligándolo a permanecer sentado para poder respirar. Familiares informaron que en los días previos había presentado aumento progresivo de edema en miembros inferiores y abandono parcial de su tratamiento antihipertensivo.
Al ingreso se observó un paciente consciente, ansioso y con evidente dificultad respiratoria. La presión arterial fue de 190/110 mmHg, frecuencia cardíaca de 125 latidos por minuto, frecuencia respiratoria de 34 respiraciones por minuto y saturación de oxígeno de 78% al aire ambiente. La auscultación pulmonar evidenció estertores crepitantes bilaterales difusos hasta campos superiores. Se observaron ingurgitación yugular y edema bilateral en miembros inferiores. La auscultación cardíaca mostró ritmo taquicárdico con presencia de tercer ruido cardíaco.
La gasometría arterial reveló hipoxemia severa. La radiografía de tórax mostró opacidades alveolares bilaterales de distribución perihiliar con patrón en alas de mariposa y cardiomegalia. El electrocardiograma evidenció taquicardia sinusal y signos de hipertrofia ventricular izquierda. Los niveles de péptido natriurético cerebral se encontraron elevados. El ecocardiograma demostró fracción de eyección reducida y disfunción sistólica del ventrículo izquierdo.
Con base en la historia clínica, los hallazgos físicos y los estudios complementarios se estableció el diagnóstico de edema agudo de pulmón cardiogénico secundario a insuficiencia cardíaca descompensada e hipertensión arterial no controlada.
El paciente fue colocado en posición semifowler y recibió oxigenoterapia de alto flujo. Se administraron diuréticos intravenosos, vasodilatadores y tratamiento antihipertensivo bajo monitorización continua. Durante las primeras horas presentó mejoría progresiva de la disnea y aumento de la saturación de oxígeno. A las 48 horas se observó disminución significativa de los estertores pulmonares y del edema periférico. Posteriormente fue trasladado a sala de hospitalización para ajuste de tratamiento y educación sobre adherencia terapéutica.
Este caso resalta la importancia del reconocimiento precoz del edema agudo de pulmón como una emergencia médica. La identificación rápida de los signos clínicos y el inicio inmediato del tratamiento permitieron la estabilización del paciente y la prevención de complicaciones graves. La adherencia al tratamiento de la insuficiencia cardíaca y el control adecuado de los factores de riesgo son esenciales para prevenir nuevos episodios.