Oswaldo Bernal, gerente general de Bristol Myers Squibb en Puerto Rico, destaca la importancia de unir esfuerzos entre el sector público, la industria, los especialistas y los pacientes.

La detección oportuna de las enfermedades cardiovasculares requiere más que avances científicos: también necesita educación, colaboración entre los sectores de salud y pacientes que puedan reconocer la importancia de una evaluación médica a tiempo. Así lo plantea Oswaldo Bernal, gerente general de Bristol Myers Squibb en Puerto Rico, al destacar la necesidad de fortalecer la conciencia sobre la miocardiopatía hipertrófica obstructiva, una condición que puede pasar desapercibida en sus primeras etapas.
"Los pacientes necesitan información y atención oportuna. Por eso es importante generar conciencia sobre la miocardiopatía hipertrófica obstructiva, que además es hereditaria debido a que puede pasar desapercibida en primera instancia", señaló Bernal.
La miocardiopatía hipertrófica es una enfermedad en la que el músculo cardíaco se engrosa de manera anormal. En su forma obstructiva, ese engrosamiento puede dificultar la salida de la sangre del ventrículo izquierdo hacia la aorta. La enfermedad puede tener un componente genético y presentarse en distintos miembros de una familia, aunque su evolución y manifestaciones varían de una persona a otra.
Algunas personas presentan síntomas como dificultad para respirar, dolor en el pecho, palpitaciones, mareos o desmayos, mientras que otras pueden no reconocer señales evidentes. Por ello, los antecedentes familiares y la valoración clínica son importantes para orientar la evaluación y determinar si se necesitan estudios adicionales.
Para Bernal, responder al impacto de las enfermedades cardiovasculares requiere un esfuerzo coordinado que involucre a distintos actores del sistema sanitario. La participación del Gobierno, las entidades privadas, las asociaciones médicas y las organizaciones de pacientes puede contribuir a ampliar la educación en salud y facilitar que las personas conozcan las opciones disponibles para su atención.
"Esto tiene que ser un trabajo grupal y mancomunado entre el Gobierno, privados, asociaciones médicas y pacientes. En la isla tenemos grandes especialistas, pero necesitamos que todos se involucren para que podamos llegar a tener buenos resultados", afirmó.
El ejecutivo reconoce la preparación de los especialistas que trabajan en Puerto Rico, pero subraya que el conocimiento médico debe acompañarse de iniciativas que permitan acercar la información a las comunidades.
La colaboración también puede ser relevante en enfermedades que requieren seguimiento especializado y evaluación de posibles familiares en riesgo. En el caso de la miocardiopatía hipertrófica, identificar antecedentes familiares puede ayudar a determinar quiénes podrían beneficiarse de una evaluación médica.
Bernal también hace un llamado a fortalecer la educación sobre la salud cardiovascular y a promover hábitos que contribuyan a reducir el riesgo de otras enfermedades del corazón.
"Todos los días estamos creando conciencia de que el estilo de vida y la prevención son aspectos que tenemos que motivar en las diferentes comunidades. A veces creemos que solo son números, pero detrás de ellos hay muchas familias que experimentan pronósticos complejos", expresó.
La prevención cardiovascular comprende medidas como controlar la presión arterial, mantener niveles adecuados de colesterol y glucosa, evitar el tabaquismo, realizar actividad física de acuerdo con las condiciones de cada persona y mantener una alimentación equilibrada. Estas acciones pueden reducir determinados factores de riesgo, aunque no sustituyen la evaluación médica ni previenen por sí solas todas las enfermedades cardíacas, incluidas aquellas con un componente genético.
El ejecutivo recuerda, además, que detrás de las estadísticas existen personas y familias que enfrentan la incertidumbre de un diagnóstico y las implicaciones de una enfermedad cardiovascular.
En el ámbito de la investigación y el desarrollo de tratamientos, Bernal destaca el papel de la innovación científica y la necesidad de que sus avances se traduzcan en oportunidades concretas para las personas que viven con una enfermedad.
"Los pacientes están en el centro de todo lo que hacemos y el propósito es transformar vidas con innovación para las personas. Cada avance científico tiene valor cuando le brindamos posibilidades a los pacientes", afirmó.
La evolución de las terapias puede ampliar las alternativas disponibles para determinadas condiciones cardiovasculares. Sin embargo, el beneficio de cada tratamiento depende del diagnóstico, las características de la enfermedad y las necesidades individuales, por lo que las decisiones clínicas deben tomarse junto con profesionales de la salud.
Para Bernal, el desafío consiste en conectar la investigación, la educación y la atención sanitaria para que los pacientes puedan acceder a información confiable y recibir orientación en el momento adecuado.
En una enfermedad que puede permanecer sin identificar durante un tiempo, reconocer los antecedentes familiares, prestar atención a síntomas que requieren evaluación y consultar con un profesional cuando existe preocupación son pasos importantes. La concienciación, junto con una atención individualizada, puede ayudar a que más personas conozcan los riesgos y las opciones disponibles para cuidar su salud cardiovascular.