Medicaid busca cambiar el rumbo de las enfermedades crónicas en Puerto Rico

El director ejecutivo de Medicaid, Carlos Santiago, destacó iniciativas dirigidas a atender enfermedades crónicas y confirmó que el programa de obesidad se encuentra en fase piloto.

Lukas Salomón Osorio

    Medicaid busca cambiar el rumbo de las enfermedades crónicas en Puerto Rico

    La prevención de enfermedades crónicas y la promoción de hábitos saludables forman parte de los retos de salud pública en Puerto Rico. En el marco del Día Mundial de la Trombosis, que se conmemora cada 13 de octubre, el licenciado Carlos Santiago, director ejecutivo de Medicaid, destacó días previos los esfuerzos del programa para atender las condiciones que afectan a la población a la que presta servicios.

    “La realidad es que desde Medicaid estamos trabajando arduamente con todas estas condiciones crónicas que afectan a nuestra población, a la cual le servimos en un 47 %, que significa 1.3 millones de personas”, expresó Santiago.

    El funcionario señaló que el programa busca alternativas para responder a estas necesidades y que desarrolla iniciativas dirigidas a modificar hábitos de vida. Entre ellas, indicó, se encuentra un programa para abordar la obesidad que actualmente está en fase piloto.

    “El programa de obesidad ya está en fase piloto y todas las iniciativas y propuestas son bien recibidas para el bien de la población”, afirmó. También sostuvo que Medicaid ha procurado utilizar los fondos disponibles para atender a sus beneficiarios.

    Trombosis: una complicación que requiere atención

    La trombosis ocurre cuando se forma un coágulo de sangre dentro de un vaso sanguíneo y se obstruye parcial o totalmente el flujo. Cuando el coágulo aparece en una vena profunda, generalmente de una pierna, puede producir una trombosis venosa profunda. Si parte de ese coágulo se desprende y llega a los pulmones, puede provocar una embolia pulmonar, una complicación potencialmente mortal.

    Aunque puede afectar a distintas personas, el riesgo aumenta en determinadas circunstancias, como después de una cirugía, durante periodos prolongados de inmovilidad, en algunos embarazos y durante el posparto, así como en personas con ciertas enfermedades o antecedentes de coágulos. La obesidad también se reconoce como un factor asociado con un mayor riesgo de tromboembolia venosa.

    Por eso, la educación sobre los factores de riesgo, la evaluación médica individualizada y las medidas preventivas indicadas según cada situación son componentes importantes de la atención sanitaria.

    Una campaña para reconocer los riesgos

    El Día Mundial de la Trombosis, impulsado por la Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia, busca aumentar el conocimiento sobre los coágulos sanguíneos, sus factores de riesgo y la importancia de reconocer sus señales a tiempo. En 2026, la campaña presta especial atención a la salud de las mujeres y a cómo el riesgo puede cambiar durante distintas etapas de la vida.

    Entre las señales que requieren atención médica se encuentran la hinchazón, el dolor, el calor o el cambio de color en una pierna, especialmente si aparecen de forma repentina o afectan una sola extremidad. La falta de aire súbita, el dolor en el pecho, el desmayo o la tos con sangre pueden indicar una embolia pulmonar y requieren atención de emergencia.

    En este contexto, las iniciativas para promover estilos de vida saludables y atender condiciones crónicas pueden contribuir a una estrategia más amplia de prevención. No obstante, las medidas para prevenir la trombosis deben ajustarse al riesgo de cada persona y no sustituirse por recomendaciones generales de estilo de vida.

    Para Santiago, la búsqueda de alternativas y el desarrollo de programas dirigidos a las necesidades de los beneficiarios forman parte del trabajo de Medicaid. El reto para el sistema de salud es que esas iniciativas se traduzcan en acceso oportuno a servicios, orientación y atención adecuada para las personas que los necesitan.

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