Nuevos avances para tratar el asma grave abren el camino hacia la remisión clínica

El alergista e inmunólogo Juan Carlos Cardet destacó los avances en las terapias para el asma grave, la importancia del tratamiento preventivo y las barreras de acceso a la atención médica. También advirtió sobre los riesgos de los ataques recurrentes y la exposición al humo, el moho y otros factores ambientales.

Jorge Mario Murillo González

    Nuevos avances para tratar el asma grave abren el camino hacia la remisión clínica

    ISLA VERDE, Puerto Rico. Los avances en el conocimiento de la biología del asma y el desarrollo de nuevas terapias han ampliado las posibilidades de tratamiento para los pacientes con esta enfermedad respiratoria crónica. Sin embargo, el acceso a la atención especializada, la adherencia a los medicamentos preventivos y la exposición a factores ambientales continúan siendo desafíos para alcanzar el control de la condición.

    Así lo explicó el doctor Juan Carlos Cardet, médico alergista e inmunólogo adscrito al Tampa General Hospital, durante una entrevista con la Revista Medicina y Salud Pública, realizada en el Hotel Royal Sonesta, en Isla Verde, en el marco del Congreso Anual de la Asociación Puertorriqueña de Médicos Alergistas.

    Prevalencia y características del asma

    Cardet describió el asma como la enfermedad pulmonar crónica, obstructiva e inflamatoria más común del mundo. Según las cifras que compartió durante la entrevista, aproximadamente el 8 % de la población de Estados Unidos tiene esta condición, mientras que entre los puertorriqueños la prevalencia alcanza cerca del 16 %.

    Entre sus principales manifestaciones mencionó las sibilancias, la sensación de opresión en el pecho, la tos frecuente y la dificultad para respirar. Estos síntomas están relacionados con la inflamación y el estrechamiento de las vías respiratorias, que presentan una mayor sensibilidad ante determinados estímulos.

    El especialista señaló que el desarrollo del asma responde a una combinación de factores genéticos y ambientales. Aunque todavía no existen pruebas clínicas que permitan predecir con certeza quién desarrollará la enfermedad o cómo evolucionará, explicó que los antecedentes familiares pueden aumentar el riesgo, especialmente cuando la madre tiene asma.

    También destacó la relación entre esta condición y otras enfermedades alérgicas, como la rinitis alérgica, la dermatitis atópica y las alergias alimentarias, particularmente durante la infancia.

    El riesgo del asma grave y los ataques recurrentes

    El alergista estimó que entre el 1 % y el 10 % de los pacientes con asma pueden presentar la forma grave de la enfermedad. Explicó que estos casos se caracterizan por la persistencia de los síntomas a pesar del uso de tratamientos intensivos o por la necesidad de múltiples terapias para mantener el control.

    Cardet advirtió que los ataques recurrentes pueden requerir hospitalización, intubación y ventilación mecánica. Asimismo, afirmó que la población puertorriqueña presenta una mortalidad por asma cuatro veces mayor que la población no puertorriqueña, según las cifras mencionadas durante la conversación.

    El especialista también señaló que los avances científicos no se traducen necesariamente en una mejor atención para todos los pacientes. A su juicio, más del 70 % de la población podría no experimentar una mejora en su cuidado a pesar del progreso en la comprensión de los mecanismos de la enfermedad, una situación que vinculó con las desigualdades en el acceso a las terapias apropiadas.

    Tratamientos preventivos y nuevas alternativas

    Cardet explicó que el albuterol, utilizado habitualmente como medicamento de rescate, actúa relajando el músculo liso de las vías respiratorias para facilitar el paso del aire. No obstante, advirtió que depender únicamente de este medicamento puede dejar sin tratar la inflamación que contribuye a mantener la enfermedad activa.

    El especialista indicó que las recomendaciones terapéuticas han evolucionado para incorporar un componente antiinflamatorio, como los corticosteroides inhalados, en las estrategias de tratamiento. Explicó que una de las dificultades es la falta de adherencia a las terapias de control, relacionada, entre otros factores, con el temor a los posibles efectos secundarios.

    Según Cardet, los corticosteroides inhalados administrados en las dosis habituales de control permiten tratar la inflamación con una exposición sistémica generalmente menor que la asociada a los corticosteroides orales utilizados durante las exacerbaciones.

    En ese sentido, destacó que los pacientes que siguen de manera constante sus tratamientos preventivos presentan menos complicaciones y un menor riesgo de sufrir ataques que requieran atención en salas de emergencia u hospitalización.

    El médico también resaltó los avances en las terapias dirigidas al asma grave. Recordó que, cuando completó su formación hace aproximadamente 12 años, no estaban disponibles muchos de los tratamientos actuales y que, al momento de la entrevista, existían alrededor de seis alternativas clínicas de este tipo, además de otras en desarrollo.

    Sobre la posibilidad de alcanzar la remisión clínica, sostuvo que los nuevos tratamientos representan una oportunidad, aunque aclaró que su efectividad también depende de las condiciones ambientales y de la participación del paciente en el manejo de la enfermedad.

    Factores ambientales y hábitos que pueden agravar la condición

    Durante la entrevista, Cardet explicó que las personas con asma pueden presentar una respuesta inmunológica exagerada ante sustancias como el polen, el polvo y el moho, que generalmente son inocuas para quienes no tienen esa sensibilidad.

    El especialista relacionó la enfermedad con una combinación de predisposición genética, exposición ambiental y factores asociados al estilo de vida. También señaló que la humedad puede dificultar el control del moho en las viviendas, por lo que recomendó atender los problemas de humedad, acumulación de polvo e infestaciones de ratones y cucarachas.

    Asimismo, hizo énfasis en los riesgos asociados al consumo de tabaco, cigarrillos, cannabis y cigarrillos electrónicos, especialmente entre los jóvenes. Según explicó, la exposición a estos productos representa una preocupación adicional para las personas con enfermedades respiratorias.

    Cardet sostuvo que alcanzar el control del asma requiere un abordaje integral, en el que las terapias médicas se acompañen de medidas para reducir los factores que pueden desencadenar o agravar los síntomas.

    Barreras de acceso y necesidad de atención especializada

    El acceso a los servicios de salud fue otro de los puntos centrales de la conversación. Cardet señaló que alrededor del 30 % de los pacientes con asma descontrolada no tiene acceso a un especialista y que, dentro de este grupo, hay personas que tampoco cuentan con un médico de atención primaria.

    Esta situación puede llevar a que algunos pacientes dependan de las salas de emergencia para tratar las exacerbaciones, en lugar de recibir seguimiento y atención preventiva.

    El especialista advirtió que los ataques recurrentes de asma se asocian con un deterioro más rápido de la función pulmonar. Por ello, consideró necesario cambiar el enfoque centrado en atender las crisis una vez ocurren y fortalecer las estrategias dirigidas a prevenirlas.

    También reconoció que los médicos de atención primaria deben atender múltiples enfermedades crónicas, por lo que destacó la importancia de facilitar el acceso a los alergistas y otros especialistas que puedan evaluar las necesidades específicas de cada paciente.

    Como parte de sus recomendaciones, Cardet exhortó a las personas con síntomas como opresión en el pecho, sibilancias y dificultad para respirar a buscar evaluación médica, en lugar de asumir que la condición está controlada porque los síntomas aparecen de forma intermitente.

    Finalmente, subrayó la importancia de la educación y la divulgación para que los pacientes reconozcan la gravedad de los ataques y conozcan las alternativas disponibles. A su juicio, existen terapias eficaces para mejorar el control del asma, pero es necesario que los pacientes puedan acceder a ellas, sigan las recomendaciones médicas y cuenten con condiciones ambientales que favorezcan su bienestar.

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