Un estudio que siguió a más de 147.000 adultos durante hasta 30 años encontró que realizar entrenamiento de resistencia de forma moderada se relaciona con una menor mortalidad por diversas causas, incluidas las enfermedades cardiovasculares y neurológicas asociadas a la demencia.

Incorporar ejercicios de fuerza a la rutina semanal podría aportar beneficios más allá del desarrollo muscular. Una investigación liderada por científicos de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard halló que las personas que realizan entrenamiento de resistencia de manera regular presentan un menor riesgo de muerte por distintas causas, especialmente por enfermedades cardiovasculares y neurológicas relacionadas con la demencia.
Para el estudio, publicado en el British Journal of Sports Medicine, los investigadores analizaron datos de 147.374 adultos y evaluaron sus hábitos de ejercicio durante un seguimiento de hasta 30 años.
Los resultados mostraron que quienes realizaban entre 90 y 119 minutos semanales de entrenamiento de resistencia tenían un 13% menos riesgo de morir por cualquier causa en comparación con quienes no practicaban este tipo de ejercicio.
Además, este grupo presentó un 19% menos riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares y un 27% menos riesgo de fallecer por enfermedades neurológicas, la mayoría relacionadas con la demencia.
Los investigadores también encontraron que los efectos más favorables se observaron cuando el entrenamiento de fuerza se combinaba con actividad aeróbica.
Los adultos que participaban regularmente en ambos tipos de ejercicio registraron hasta un 45% menos riesgo de muerte que aquellas personas que realizaban poca actividad aeróbica y no hacían entrenamiento de resistencia.
Aunque la actividad física mostró una asociación positiva con la longevidad, el estudio identificó un límite en los beneficios observados.
Según los hallazgos, realizar más de 120 minutos semanales de entrenamiento de resistencia no se relacionó con una reducción adicional del riesgo de mortalidad.
Josephine Hunt, líder educativa, exinstructora de acondicionamiento físico y fundadora de The Resilience Revolution, quien no participó en la investigación, señaló que los resultados respaldan la evidencia creciente sobre el papel del entrenamiento de fuerza en un envejecimiento saludable.
La especialista afirmó que este tipo de ejercicio ayuda a preservar la masa muscular y la densidad ósea, mejora el equilibrio y favorece la función física general con el paso de los años.
También destacó que, en las mujeres, el entrenamiento de fuerza adquiere una relevancia especial después de la menopausia, etapa en la que la pérdida de masa muscular y densidad ósea puede acelerarse.
Los autores señalaron que la investigación muestra una asociación entre el entrenamiento de resistencia y un menor riesgo de muerte, pero no permite demostrar una relación directa de causa y efecto.
Asimismo, indicaron que los datos sobre actividad física fueron reportados por los propios participantes y que la muestra estuvo compuesta principalmente por profesionales de la salud blancos de mediana y avanzada edad, por lo que los resultados podrían no ser completamente extrapolables a toda la población.