Dermatitis atópica: especialistas destacan avances en su manejo y barreras de acceso al tratamiento

El alergista Wilfredo Cosme explicó cómo las alteraciones de la barrera cutánea y del sistema inmunitario influyen en esta enfermedad crónica. Además, señaló los retos relacionados con el acceso a medicamentos, la cobertura de los planes médicos y la educación de los profesionales de atención primaria.

Jorge Mario Murillo González

    Dermatitis atópica: especialistas destacan avances en su manejo y barreras de acceso al tratamiento

    ISLA VERDE, Puerto Rico. — La dermatitis atópica, una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que suele manifestarse desde la infancia, continúa planteando desafíos para su diagnóstico y tratamiento en Puerto Rico. Así lo expuso el doctor Wilfredo Cosme, presidente de la Asociación Puertorriqueña de Médicos Alergistas, durante una entrevista realizada en el marco del Congreso Anual de la organización, celebrado en el Hotel Royal Sonesta, en Isla Verde.

    Durante la conversación con Revista Medicina y Salud Pública, el especialista abordó los avances en la comprensión de esta condición, las nuevas perspectivas para su manejo y las dificultades que enfrentan los pacientes para acceder a tratamientos adecuados.

    Cosme explicó que, aunque la dermatitis atópica se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar otras enfermedades alérgicas, su origen no es necesariamente una alergia, sino que está asociado con alteraciones en la barrera protectora de la piel y un desequilibrio del sistema inmunitario.

    "La dermatitis atópica es una condición crónica, inflamatoria de la piel", señaló el médico al explicar que esta enfermedad suele comenzar durante los primeros años de vida y puede asociarse con un mayor riesgo de desarrollar asma alérgica, alergias alimentarias, rinitis y esofagitis eosinofílica.

    Una barrera cutánea alterada y mayor predisposición alérgica

    El especialista indicó que, en muchos pacientes, la barrera cutánea presenta alteraciones que facilitan la penetración de alérgenos a través de las distintas capas de la piel. Esta situación, sumada al desequilibrio del sistema inmunitario, puede favorecer el desarrollo de otras condiciones alérgicas.

    Sin embargo, aclaró que no todas las personas con rinitis alérgica o asma han tenido dermatitis atópica, aunque quienes desarrollan esta enfermedad cutánea pueden presentar una mayor predisposición a otras manifestaciones alérgicas.

    En su práctica clínica, Cosme atiende tanto a niños como a adultos y señaló que entre las condiciones más frecuentes en la consulta de alergología se encuentran la rinitis alérgica, el asma, la urticaria crónica, las alergias a medicamentos y alimentos, y la dermatitis atópica.

    El médico también destacó que aproximadamente el 80 % de las personas con asma presenta algún componente alérgico, según el dato que compartió durante la entrevista. Por ello, sostuvo que identificar y abordar ese componente puede ser importante para el control de la enfermedad.

    Identificación temprana y características de la enfermedad

    La dermatitis atópica suele manifestarse mediante lesiones en la piel que producen picor y descamación. De acuerdo con Cosme, la ubicación de estas lesiones puede variar según la edad del paciente.

    En los bebés y niños menores de un año, las manifestaciones suelen aparecer en la cara y en las superficies extensoras de las extremidades, como los codos y las rodillas. Con el crecimiento, pueden presentarse con mayor frecuencia en los pliegues de los codos, detrás de las rodillas, así como en los tobillos y las muñecas. En edades posteriores, también pueden afectar el cuello, las manos y los pies.

    El especialista subrayó la importancia de que los médicos de atención primaria reconozcan estos patrones para identificar posibles casos y determinar cuándo es necesario referir al paciente a un alergista, particularmente si no responde a las medidas terapéuticas iniciales.

    Asimismo, explicó que no todos los pacientes presentan la enfermedad de la misma manera. Algunos desarrollan dermatitis atópica durante la infancia, mientras que otros comienzan a manifestarla en la edad adulta. También hay personas que presentan únicamente síntomas cutáneos, sin desarrollar otras enfermedades asociadas.

    Esta variabilidad ha impulsado el estudio de los perfiles moleculares de los pacientes, con el propósito de comprender mejor las diferencias entre ellos y orientar tratamientos que respondan a las características particulares de cada caso.

    Cuidado de la piel y control del picor

    Ante las condiciones ambientales de Puerto Rico, caracterizadas por el calor y la humedad, Cosme destacó que el cuidado diario de la piel es fundamental para las personas con dermatitis atópica.

    Entre las recomendaciones que explicó durante la entrevista se encuentran el uso de cremas humectantes sin fragancias, la selección de jabones y detergentes libres de perfumes y la reducción del uso de productos perfumados.

    El especialista también hizo énfasis en la necesidad de controlar el picor, uno de los síntomas que más afecta la calidad de vida de estos pacientes. El rascado continuo puede lesionar la barrera cutánea, agravar la inflamación y aumentar la posibilidad de infecciones por virus, bacterias y hongos.

    Cosme advirtió que el manejo de esta enfermedad representa un reto particular en Puerto Rico debido a las condiciones de vida de algunos pacientes. Mencionó, entre otros factores, la falta de aire acondicionado en determinados hogares y escuelas, así como el costo de la energía eléctrica, circunstancias que pueden limitar las posibilidades de controlar el ambiente.

    Ante estas dificultades, señaló que los profesionales deben identificar las herramientas de cuidado disponibles y evaluar las alternativas farmacológicas apropiadas para cada paciente.

    Acceso a tratamientos y limitaciones de los planes médicos

    Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue el acceso a los servicios de alergología y a los tratamientos para la dermatitis atópica.

    El presidente de la Asociación Puertorriqueña de Médicos Alergistas afirmó que la disponibilidad limitada de especialistas y la elevada demanda de pacientes constituyen barreras para recibir atención oportuna. Ante este escenario, defendió la educación continua de los médicos de atención primaria para que puedan identificar las condiciones alérgicas y ofrecer las intervenciones iniciales pertinentes.

    En cuanto a los tratamientos avanzados, incluidas las terapias biológicas, explicó que existen alternativas para pacientes cubiertos por distintos planes médicos, pero que la selección de medicamentos está condicionada por los formularios de cobertura de cada aseguradora.

    "Tenemos que entonces bregar con lo que hay", expresó al referirse a las restricciones que pueden impedir que un profesional prescriba el medicamento que considera más adecuado para un paciente.

    Cosme también describió la carga administrativa que enfrentan las clínicas para obtener autorizaciones y señaló que los cambios en los formularios pueden obligar a modificar tratamientos que ya han ofrecido buenos resultados.

    A su juicio, estas limitaciones pueden interrumpir la continuidad terapéutica y dificultar que los pacientes mantengan el tratamiento que necesitan.

    Educación médica y colaboración entre especialistas

    El Congreso Anual de la Asociación Puertorriqueña de Médicos Alergistas constituye un espacio de actualización profesional en el que se abordan distintos temas relacionados con las alergias, el asma y la inmunología.

    Según explicó Cosme, la actividad se celebra durante un día y está dirigida, entre otros públicos, a médicos que no se especializan en alergología. El objetivo es proporcionarles herramientas para reconocer estas condiciones y atender aspectos básicos antes de referir a los pacientes a un subespecialista.

    El presidente de la organización identificó tres prioridades para fortalecer el trabajo de la asociación: dar mayor visibilidad a la función de los alergistas en el cuidado de la salud, mejorar la colaboración con profesionales de otras especialidades y ampliar la educación dirigida a médicos de atención primaria.

    El especialista señaló que las enfermedades alérgicas pueden presentar manifestaciones en distintos sistemas del organismo, por lo que requieren, en determinados casos, un abordaje multidisciplinario. En ese sentido, defendió una mejor comunicación entre los profesionales para evitar que los pacientes tengan que actuar como intermediarios entre sus médicos.

    Finalmente, Cosme reiteró la importancia de fortalecer la preparación de los profesionales de la salud y mejorar la coordinación asistencial para facilitar la identificación de las enfermedades alérgicas y el acceso a tratamientos adecuados.

    La entrevista permitió poner de relieve que el manejo de la dermatitis atópica no depende únicamente de los medicamentos, sino también del cuidado cotidiano de la piel, la identificación temprana de los síntomas, la educación médica y las condiciones de acceso al sistema de salud.




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