Cuando comunicar también es incluir: discapacidad, salud y el papel de los medios

La inclusión de las personas con discapacidad en los medios no se limita a aparecer en una noticia. También implica poder acceder a la información, participar en su construcción y ser reconocidas como fuentes.

Jorge Mario Murillo González

    Cuando comunicar también es incluir: discapacidad, salud y el papel de los medios

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor de 1.300 millones de personas, equivalentes al 16 % de la población mundial, viven con una discapacidad significativa. La organización advierte que las personas con discapacidad enfrentan desigualdades en salud asociadas, entre otros factores, con el estigma, la discriminación, la exclusión y las barreras de acceso.

    En ese contexto, la comunicación también forma parte del problema y de la respuesta. Una información que no puede ser comprendida, escuchada, consultada o utilizada en condiciones de accesibilidad puede convertirse en una barrera adicional para el ejercicio de derechos y la participación social.

    La discusión no es nueva. Una revisión publicada en 2017 analizó experiencias radiofónicas de inclusión en América Latina y encontró iniciativas en las que las personas con discapacidad pasaban de ser únicamente destinatarias de los contenidos a ocupar espacios de participación y producción. El estudio revisó 34 registros documentales y seleccionó 24 para el análisis.

    La radio como espacio de participación

    La investigación partió de una transformación histórica de la radio: de un medio dedicado principalmente a informar y entretener, pasó también a desempeñar funciones educativas y de participación ciudadana, especialmente entre sectores que tradicionalmente tenían menos posibilidades de hacer escuchar sus opiniones.

    Desde esa perspectiva, la radio ofrece una característica particularmente relevante: permite que la persona con discapacidad no sea solamente objeto del relato periodístico, sino que pueda convertirse en voz, fuente, productora y participante.

    El estudio documentó experiencias de Colombia, Argentina, Bolivia y Ecuador que utilizaron la radio como herramienta para abordar la discapacidad desde diferentes perspectivas. Entre ellas se encontraba INCI Radio, proyecto del Instituto Nacional para Ciegos, cuya programación incluía contenidos de información, cultura, noticias, salud, tecnología, entretenimiento y audiodescripción.

    También se registró una experiencia en Santa Marta: Unimagdalena Radio, emisora institucional de la Universidad del Magdalena, incorporó desde 2016 contenidos relacionados con inclusión y discapacidad, entre ellos los programas Corazones de poeta y Camino a la inclusión.

    Una experiencia que continúa

    El caso de INCI Radio resulta especialmente significativo para observar la evolución de la discusión.

    Actualmente, el Instituto Nacional para Ciegos mantiene una emisora con señal en vivo, programación y contenidos disponibles a la carta. Su oferta incluye espacios relacionados con educación inclusiva, empleabilidad, salud y rehabilitación, deporte paralímpico, alfabetización digital, participación ciudadana y lenguaje incluyente.

    En 2026, además, INCI Radio ha continuado participando en espacios de formación y discusión sobre accesibilidad. El 1 de octubre participó en el IX Seminario Internacional de Accesibilidad Web e Inclusión en la Educación Virtual de la UNAD con un taller dedicado a la creación de contenidos audiovisuales accesibles y la audiodescripción.

    El dato es relevante porque muestra que la discusión sobre comunicación inclusiva ya no se limita al contenido que se transmite. También involucra cómo se produce, cómo se presenta y bajo qué condiciones puede ser consumido.

    De representar a participar

    La representación continúa siendo importante, pero no necesariamente equivale a participación.

    UNESCO advierte que las personas con discapacidad siguen estando insuficientemente representadas en los medios y que, cuando aparecen, con frecuencia son tratadas como figuras noticiosas que cuentan su propia situación, en lugar de ser consideradas fuentes de información, profesionales o participantes en la producción periodística.

    Por ello, la inclusión plantea preguntas que van más allá de cuántas veces aparece una persona con discapacidad en una noticia:

    ¿Quién habla? ¿Quién es consultado? ¿Quién produce la información? ¿Puede acceder a ella?

    La respuesta obliga a revisar tanto las prácticas editoriales como las condiciones de accesibilidad de los medios.

    UNESCO ha planteado precisamente tres dimensiones para avanzar hacia una mayor igualdad de las personas con discapacidad en los medios: representación, accesibilidad y gestión. En 2026, la organización volvió a señalar que incorporar la discapacidad en las prácticas de producción y gestión mediática puede contribuir a mejorar la calidad, el alcance y la relevancia de los contenidos.

    Cuando comunicar también es salud

    La relación con la salud resulta directa.

    La OMS señala que las desigualdades en salud que afectan a las personas con discapacidad no dependen exclusivamente de sus condiciones de salud. También están relacionadas con factores sociales y ambientales, entre ellos la discriminación, la exclusión y las barreras presentes en los propios sistemas de salud.

    En consecuencia, garantizar información accesible sobre prevención, atención, derechos y servicios de salud forma parte de una discusión más amplia sobre equidad.

    La comunicación puede ayudar a reducir esas barreras cuando utiliza formatos accesibles, lenguaje adecuado y fuentes diversas. Pero también puede reproducirlas cuando presenta a las personas con discapacidad únicamente desde sus limitaciones, cuando habla por ellas o cuando produce contenidos que no pueden ser utilizados en igualdad de condiciones.

    Una pregunta que sigue vigente

    La investigación publicada en 2017 concluyó que las políticas públicas, los procesos de formación y los medios de comunicación debían avanzar hacia una comunicación integral que permitiera la participación equitativa de las personas con discapacidad.

    Casi una década después, el ecosistema mediático ha cambiado. A la radio tradicional se sumaron emisoras digitales, podcasts, plataformas de streaming, redes sociales y nuevos formatos audiovisuales.

    Sin embargo, la pregunta fundamental permanece:

    ¿Las personas con discapacidad son únicamente el tema de la información o también hacen parte de quienes la construyen?

    Responderla implica entender que comunicar de manera inclusiva no consiste solamente en hablar sobre discapacidad.

    Implica garantizar que las personas con discapacidad puedan acceder, participar, producir y ser escuchadas.

    Y cuando se habla de salud, esa posibilidad no es un asunto accesorio: forma parte de la discusión sobre derechos, participación y equidad.

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