En el mes de la prevención de la obesidad infantil, los organismos de salud piden más interés en esta enfermedad que para muchos es silenciosa, pero que afecta a un gran número de infantes y adolescentes.

Esta enfermedad es una de las afecciones crónicas que más prevalecen en la población pediátrica y con los años se ha convertido en un problema de salud pública en todo el mundo.
Causas genéticas, fisiológicas o falta de cuidado en el bienestar son factores ligados directamente al sobrepeso en los menores de 18 años, patología que a mediano y largo plazo desencadenan en enfermedades más graves con comorbilidades.
Los pediatras se basan en la edad, peso, crecimiento y edad, calculando el índice de masa corporal y los percentiles: Se divide el peso del niño en kilos por su altura ], en metros cuadrados; este resultado se coloca en una tabla de crecimiento oficial, segun la edad exacta y el sexo del menor.
Sobrepeso: Un IMC entre el percentil 85 y el 95
Obesidad: Un IMC igual o superior al percentil 95
La mayoría de estos factores se pueden controlar desde casa:
Hábitos alimenticios: La ingesta de alimentos altos en azúcar, grasas saturadas y sodio, como dulces, bebidas artificiales y comida callejera, hacen que los niños suban de peso.
Falta de movimiento: Los expertos dicen que los niños son quienes más deben hacer actividad física para promover su desarrollo físico y mental. El ver televisión y el consumo de videojuegos promueven la falta de movimiento. Por eso, se recomienda limitar las pantallas, en especial, a niños menores de 2 años.
Factores relacionados con la salud mental: El estrés personal y familiar aumenta el riesgo de que un niño presente sobrepeso u obesidad, ya que la ansiedad y los niveles altos de cortisol generan sensación de hambre
Los organismos de salud hacen un llamado a padres de familia y cuidadores para que no bajen la guardia respecto a esta enfermedad. Hay que dar buen ejemplo en casa para que todos en familia vivan en un buen estado de bienestar físico y mental; hacer ejercicio en familia y alimentarse de manera saludable son acciones vitales para la buena salud de los niños.