Comparten la palabra "osteo", pero son enfermedades completamente diferentes: la osteoartritis afecta las articulaciones y produce dolor, mientras que la osteoporosis debilita los huesos sin causar síntomas hasta que ocurre una fractura.

Para muchos pacientes, las palabras "osteoartritis" y "osteoporosis" suenan parecido y generan confusión. Ambas afectan el sistema óseo, pero ahí terminan las similitudes. Por eso, la Dra. Melissa Martinez, especialista en reumatología, en exclusiva para la revista Medicina y Salud Pública, se dedicó a explicar las diferencias fundamentales sobre estas condiciones.
"Lo único en lo que las dos se parecen es el "osteo", osteo que significa hueso, pero son dos enfermedades totalmente diferentes", explicó. "Son dos cosas que confunden mucho a los pacientes, una da dolor y el otro no, y son dos enfermedades que surgen por totalmente cosas diferentes y patologías diferentes".
La osteoartritis, conocida comúnmente como "artritis por desgaste", es el tipo más frecuente de artritis. Se produce cuando el cartílago que amortigua los extremos de los huesos en las articulaciones se desgasta con el tiempo. Este deterioro hace que los huesos rocen entre sí, causando dolor, rigidez y, en ocasiones, deformidad.
"Es la forma más común que nosotros vemos en nuestras oficinas, es una de las principales causas de discapacidad en pacientes con más de 50 años", señaló la especialista.
La enfermedad afecta a aproximadamente 500 millones de personas en todo el mundo, una cifra que sigue en aumento. "Ha ido aumentando a través de los años porque ahora duramos más tiempo, estamos más envejecientes y lo otro es que caminamos menos", analizó. "La obesidad ha aumentado drásticamente y eso también afecta".
Los síntomas son difíciles de ignorar. Además del dolor articular, los pacientes suelen notar un sonido característico. "Cuando voy caminando, me suenan las rodillas. Suena como una galleta... como si estuviera partiéndose", describió la médico.
Otros signos adicionales
El diagnóstico suele confirmarse con una radiografía simple, pero el mensaje central de la especialista fue dirigido al tratamiento: "El tratamiento principal es control de peso y ejercicio. Y lo voy a decir hoy mil veces. Ejercicio y control de peso, eso es", afirmó.
Explicó que cada kilo perdido tiene un impacto multiplicador en las articulaciones que soportan peso, especialmente las rodillas. "Cada libra que pierdo, le quita tres libras a la rodilla". Sin embargo, advirtió que sólo perder peso no es suficiente si no se fortalece la musculatura que rodea la articulación.
"El tomar medicamentos para el dolor es menos importante que hacer ejercicio. Porque el ejercicio es el que va a cambiar la enfermedad completamente", argumentó.
Solo después de establecer una rutina de ejercicio y control de peso se consideran los medicamentos, empezando siempre por los más seguros como el paracetamol o antiinflamatorios en gel, y reservando los fármacos más fuertes para situaciones específicas.
En contraste total con la osteoartritis, la osteoporosis es una enfermedad que no avisa. Se caracteriza por una pérdida de densidad y calidad ósea que debilita los huesos, haciéndolos tan frágiles que una caída menor o incluso un movimiento brusco puede causar una fractura.
El mayor peligro de la osteoporosis es que no duele hasta que se produce una fractura, generalmente en la cadera, la columna o la muñeca. Estas fracturas pueden tener consecuencias devastadoras.
"Yo era funcional, yo vivía sola, yo hacía todo y de momento ahora estoy en que no me puedo mover a una silla de ruedas. Así que ya dependo de un hijo, ya dependo de otro familiar", describió el médico sobre el impacto de una fractura de cadera.
En pocas palabras, la osteoartritis es la enfermedad del dolor articular que se maneja con ejercicio y control de peso, mientras que la osteoporosis es la enfermedad del hueso frágil que requiere diagnóstico precoz y medicamentos específicos para fortalecer el esqueleto.
Comprender esta diferencia no es solo una cuestión semántica, sino el primer paso hacia un tratamiento adecuado para cada condición. Ambas son comunes, ambas afectan la calidad de vida, pero exigen estrategias de manejo completamente distintas para mantener a los pacientes activos, independientes y fuera de peligro.