El patrón de afectación articular ayuda a diferenciarlas. La artritis reumatoidea suele afectar las mismas articulaciones en ambos lados del cuerpo (simétrica), mientras que la artritis psoriásica puede presentarse de forma asimétrica y comprometer articulaciones diferentes.

Las enfermedades reumáticas afectan a millones de personas en todo el mundo y son una de las principales causas de discapacidad y deterioro de la calidad de vida.
Entre ellas, la artritis reumatoidea y la artritis psoriásica figuran como dos de las condiciones inflamatorias más frecuentes, pero también de las más confundidas, tanto por pacientes como por profesionales de la salud no especializados. Distinguirlas a tiempo es clave, porque aunque comparten síntomas, su tratamiento y pronóstico pueden ser muy diferentes.
Por eso, en una cápsula educativa para la Revista Medicina y Salud Pública, la doctora Noemí Varela Rosario, reumatóloga, explicó claramente lo que ocurre alrededor de estas dos condiciones que suelen generar confusión.
Ambas son artritis inflamatorias, pero presentan diferencias fundamentales en su presentación clínica, hallazgos de laboratorio y abordaje terapéutico.
La especialista comenzó por señalar el aspecto que comparten ambas enfermedades. "Artritis psoriásica y artritis reumatoidea son ambas artritis inflamatoria. Quiere decir que van a estar asociados a hallazgos de elevación en las pruebas de inflamación, como lo es la sedimentación, el CRP", explicó.
Esto significa que en ambas condiciones el cuerpo presenta una respuesta inflamatoria que puede ser detectada mediante análisis de sangre, lo que las diferencia de otras formas de artritis no inflamatoria, como la osteoartritis.
Ahora bien, la doctora Varela fue enfática al señalar que, a pesar de esa similitud, existe una diferencia fundamental en los hallazgos de laboratorio entre ambas enfermedades.
"La diferencia en términos de los laboratorios es que la artritis reumatoidea está asociada a la presencia de anticuerpos, mientras que la artritis psoriásica no está asociada a la presencia de anticuerpos", aclaró.
Y profundizó en esta distinción: "¿Qué quiero decir con eso? Pues vamos a encontrar factor reumatoideo, anti-CCP en los pacientes que tienen artritis reumatoidea. Los pacientes psoriásicos, aunque tienen el proceso de inflamación, no tienen anticuerpos añadidos a su presentación".
Esta diferencia es sumamente necesaria para el diagnóstico, ya que la presencia de estos anticuerpos específicos orienta claramente hacia la artritis reumatoidea, mientras que su ausencia en un contexto inflamatorio puede sugerir artritis psoriásica.
Otra diferencia fundamental radica en el patrón de afectación articular. La doctora explicó cómo se manifiesta cada una. "Otra diferencia grande es el envolvimiento de las articulaciones. La artritis reumatoidea es típicamente una artritis simétrica bilateral. ¿Qué quiere decir eso? Si yo tengo la mano derecha, las articulaciones pequeñas hinchadas y adoloridas, las voy a tener también en la mano izquierda", señaló.
En contraste "a diferencia de artritis psoriásica, en la que podemos tener una presentación donde solamente haya una articulación inflamada. A veces pueden tener articulaciones en ambos lados a la misma vez, pero no necesariamente las mismas. Puedo tener el dedito anular en la mano izquierda, el dedito índice en la derecha. Por lo tanto, la manifestación física varía", explicó.
Así pues, mientras la artritis reumatoidea tiende a ser simétrica y afectar las mismas articulaciones en ambos lados del cuerpo, la artritis psoriásica suele ser asimétrica y puede presentarse de manera más variable.
Ahora bien, la especialista destacó un elemento clave en la historia clínica que puede orientar el diagnóstico hacia la artritis psoriásica. "El paciente de artritis psoriásica comúnmente va a tener un historial de psoriasis en la piel o va a tener un historial familiar de psoriasis", indicó.
Este dato es de gran utilidad para los médicos, ya que la presencia de psoriasis cutánea, ya sea en el paciente o en familiares cercanos, aumenta significativamente la probabilidad de que una artritis inflamatoria corresponda a artritis psoriásica.
En cuanto al manejo terapéutico, la doctora Varela explicó que existen opciones que se superponen entre ambas condiciones, así como tratamientos más específicos para cada una.
"Hay muchos tratamientos que se solapan en ambas condiciones para el manejo de la inflamación, incluso algunos biológicos también, como el uso de los anti-TNF", señaló.
Sin embargo, mencionó que hay avances más recientes dirigidos específicamente a la psoriasis y la artritis psoriásica. "Ahora hay unas medicinas que son más específicas para las condiciones de psoriasis que son los bloqueadores de interleucina", explicó.
Estos bloqueadores de interleucina actúan sobre moléculas específicas involucradas en el proceso inflamatorio de la psoriasis y la artritis psoriásica, ofreciendo una opción más dirigida para estos pacientes.
Para cerrar, la doctora Varela aclaró: "En términos generales, si usted como paciente entiende que tiene un proceso inflamatorio, lo más sabio es que busque cita con su reumatólogo y se haga una evaluación", concluyó.
La artritis reumatoidea y la artritis psoriásica son dos enfermedades inflamatorias que, aunque comparten algunas características, presentan diferencias fundamentales en cuanto a la presencia de anticuerpos, el patrón de afectación articular y su asociación con la psoriasis cutánea.