Radiación UV puede causar cataratas, degeneración macular y daños irreversibles en la visión

La exposición prolongada al sol puede afectar la retina, favorecer enfermedades oculares y acelerar el envejecimiento de la piel alrededor de los ojos. Especialistas recomiendan el uso de gafas homologadas con filtro UV y protector solar en la zona periocular.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Radiación UV puede causar cataratas, degeneración macular y daños irreversibles en la visión

    La radiación ultravioleta representa una amenaza para la salud visual, especialmente durante los meses con mayor exposición solar. Especialistas advierten que la sobreexposición a los rayos UV puede contribuir al desarrollo de cataratas, degeneración macular, fotoqueratitis y pterigion, además de provocar lesiones permanentes en la retina.

    La doctora Lucía Galletero, especialista de la clínica de oftalmología Miranza, explicó que la radiación ultravioleta puede afectar de forma significativa el microambiente de la retina, convirtiéndose en un factor de riesgo para enfermedades como la degeneración macular.

    Además, alertó sobre la maculopatía o retinopatía solar, una lesión ocasionada por mirar directamente al sol, incluso durante pocos segundos. Según la especialista, este daño puede destruir células sensibles a la luz en la retina y generar alteraciones visuales permanentes.

    "Son daños irreversibles que pueden provocar problemas de visión o pequeñas zonas ciegas, conocidas como escotomas", señaló.

    La exposición prolongada al sol también puede provocar síntomas como sequedad ocular, irritación y otras molestias que afectan el bienestar visual.

    No solo el sol: otros factores del verano afectan los ojos

    Los expertos indican que, además de la radiación ultravioleta, otros elementos frecuentes durante el verano pueden impactar la salud ocular.

    El calor, el viento, el aire acondicionado y la evaporación favorecen la sequedad de los ojos, mientras que el contacto con el agua del mar o las piscinas puede irritar la superficie ocular y alterar la película lagrimal que protege el ojo.

    El contorno de los ojos también requiere protección

    Los especialistas recuerdan que los efectos de la radiación solar no se limitan al interior del ojo. La piel que rodea esta zona también puede sufrir consecuencias importantes debido a su menor grosor y a la reducida presencia de colágeno, elastina y tejido graso.

    Como resultado, la exposición acumulada al sol puede acelerar el fotoenvejecimiento, favoreciendo la aparición de arrugas prematuras, manchas y pérdida de firmeza en los párpados y la zona periocular.

    Por ello, además del uso de gafas de sol, recomiendan aplicar protector solar específico en la piel alrededor de los ojos y renovar su aplicación cuando la exposición solar sea prolongada.

    Gafas homologadas, una medida clave de prevención

    Los especialistas destacan que las gafas de sol deben contar con filtro ultravioleta certificado y adquirirse en establecimientos especializados.

    Advierten que las lentes oscuras sin protección UV homologada pueden generar una falsa sensación de seguridad, ya que favorecen la dilatación de la pupila y permiten una mayor entrada de radiación nociva al ojo.

    Asimismo, subrayan que los niños, las personas con ojos claros, quienes practican deportes al aire libre y aquellos con enfermedades oculares previas constituyen grupos especialmente vulnerables a los efectos acumulativos de la radiación solar, por lo que las medidas preventivas son fundamentales para preservar la salud visual a largo plazo.

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