El nefrólogo pediátrico Melvin Bonilla alertó sobre un aumento de casos de lesión renal aguda en adolescentes previamente sanos, asociado a la combinación de deshidratación y el uso de analgésicos antiinflamatorios. Algunos pacientes han requerido hospitalización e incluso diálisis temporal.

Los especialistas del Hospital Pediátrico Universitario de Puerto Rico están observando un incremento de casos de lesión renal aguda en adolescentes saludables, una situación que ha encendido las alertas entre los expertos. El Dr. Melvin Bonilla, nefrólogo pediátrico, en entrevista con la revista MSP, explicó que estos pacientes no presentan enfermedades previas, pero desarrollan daño renal tras combinar estados de deshidratación con el uso de ciertos analgésicos ampliamente disponibles.
De acuerdo con el especialista, el equipo que atiende a pacientes menores de 21 años con problemas renales está viendo entre uno y dos casos mensuales de adolescentes previamente saludables que desarrollan lesión renal aguda.
Muchos de estos jóvenes llegan a salas de emergencia tras presentar dolores musculares relacionados con entrenamientos intensos o síntomas asociados a infecciones virales, influenza o gastroenteritis. En varios casos, los pacientes ya se encuentran deshidratados debido a fiebre, vómitos o pérdida excesiva de líquidos durante la actividad física.
Bonilla explicó que con frecuencia estos pacientes reciben medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, como Toradol, ibuprofeno o naproxeno, utilizados comúnmente para aliviar el dolor.
Aunque estos medicamentos suelen ser seguros en personas saludables cuando se emplean en dosis adecuadas, el especialista advirtió que pueden representar un riesgo importante cuando el organismo está deshidratado.
Según detalló, estos fármacos inhiben la producción de prostaglandinas, sustancias que ayudan al riñón a mantener un adecuado flujo sanguíneo cuando el cuerpo tiene menos líquidos disponibles. Al bloquear este mecanismo de defensa, la combinación de deshidratación y antiinflamatorios puede comprometer seriamente la función renal.
El nefrólogo señaló que varios adolescentes han necesitado hospitalización debido a la elevación significativa de los niveles de creatinina, un marcador utilizado para evaluar la función renal.
Aunque muchos de los casos corresponden a lesión renal aguda reversible, algunos pacientes han permanecido hospitalizados durante una o dos semanas y otros han requerido diálisis temporal.
Además, advirtió que, aun cuando la función renal se recupera, estos episodios pueden dejar daño residual que aumenta la vulnerabilidad del riñón frente a futuras agresiones.
Ante este escenario, Bonilla recomendó a los profesionales de salud considerar el estado de hidratación y la función renal antes de administrar estos medicamentos en determinados pacientes.
Asimismo, hizo un llamado a la población a evitar el uso indiscriminado de analgésicos y a asegurarse de mantener una hidratación adecuada antes de consumirlos.
El especialista recordó que las personas con enfermedad renal crónica, trasplante renal, diabetes o hipertensión con afectación renal deberían utilizar acetaminofén como primera opción para el manejo del dolor, en lugar de antiinflamatorios no esteroideos.
Durante la entrevista, Bonilla también abordó el consumo de bebidas energizantes entre adolescentes y atletas.
Indicó que no existe evidencia científica que demuestre que estos productos mejoren el desempeño deportivo o la capacidad para realizar ejercicio. Por el contrario, explicó que los estimulantes presentes en estas bebidas pueden aumentar la presión arterial y acelerar la frecuencia cardíaca.
Respecto a los suplementos proteicos, el especialista señaló que las personas con enfermedad renal o alteraciones en la función de los riñones no deberían consumir este tipo de productos, ya que el exceso de proteína puede aumentar la carga de trabajo renal y favorecer la progresión de la enfermedad.
En adolescentes saludables, explicó que el tema continúa siendo objeto de debate científico. Sin embargo, destacó que muchos jóvenes ya alcanzan e incluso superan sus requerimientos diarios de proteína a través de una alimentación normal.
Por ello, recomendó evaluar la ingesta total antes de recurrir a suplementos, ya que un consumo excesivo podría traducirse en un aumento innecesario de calorías y favorecer la obesidad.
Ante las altas temperaturas y el incremento de actividades al aire libre, Bonilla enfatizó la importancia de mantener una adecuada hidratación, especialmente en niños, adolescentes y atletas.
Explicó que el organismo cuenta con mecanismos naturales para estimular la sed, pero durante ejercicios vigorosos o exposiciones prolongadas al calor es necesario hacer un esfuerzo consciente por reponer líquidos.
Según el especialista, una buena hidratación contribuye a proteger la función renal y ayuda a prevenir complicaciones como la formación de cálculos renales.
Finalmente, el nefrólogo indicó que el agua debe ser la principal fuente de hidratación.
Aunque otras bebidas también aportan líquidos, recordó que refrescos y jugos contienen azúcares y calorías adicionales que no son necesarias para la mayoría de las personas. Además, durante la actividad física las pérdidas corresponden principalmente a agua, por lo que esta es la mejor opción para reponer los líquidos perdidos.