Caso en Caguas abre debate sobre salud mental y filicidio

El neuropsicólogo forense Dr. José Pons explica las posibles causas psicopatológicas detrás del filicidio que conmocionó a Puerto Rico.

Laura Guio

    Caso en Caguas abre debate sobre salud mental y filicidio

    El caso de Christian Serrano Rosario, el hombre de 31 años acusado de arrebatarle la vida a su hijo de 5 años, Chris Ezequiel Serrano Rodríguez, en la víspera de Reyes en el barrio Tomás de Castro de Caguas, ha levantado interrogantes sobre los factores psicológicos y psiquiátricos que pueden llevar a un padre a cometer un filicidio.

    En entrevista exclusiva con Medicina y Salud Pública, el Dr. José Pons, psicólogo clínico, experto en psicología forense catedrático y consultor para acreditaciones y currículo de la Universidad Albizu, ofreció un análisis detallado sobre las posibles explicaciones detrás de este trágico suceso y advirtió sobre las señales de alerta que podrían prevenir casos similares.

    Un crimen infrecuente pero devastador

    Los filicidios —término utilizado para denominar el asesinato de un hijo por parte de uno de sus padres— son relativamente raros.

     Según explicó el Dr. Pons, en Estados Unidos se registran entre 450 y 500 casos anuales, mientras que en Puerto Rico las estadísticas no distinguen específicamente estos crímenes de otros casos de violencia familiar.

    "En Puerto Rico el problema que tenemos es que las estadísticas no distinguen asesinatos de familiares, que puede ser la esposa, puede ser la mamá, puede ser el hermano, de filicidios, o sea, de asesinatos de un hijo o una hija", explicó el especialista. "Lo que se encuentra en términos de estadística baja es alrededor de 28 víctimas fatales por violencia familiar".

    "El diablo se me metió adentro": ¿Excusa o delirio?

    Una de las declaraciones más perturbadoras del caso fue la del propio acusado, quien al ser confrontado por periodistas afirmó repetidamente: "El diablo se me metió adentro. Esto fue el diablo". Además, según versiones periodísticas, habría manifestado que el niño "estaba endemoniado y había que matarlo".

    El Dr. Pons señaló que estas afirmaciones abren una "caja de Pandora" de posibilidades. "Eso puede ser una excusa, puede ser una creencia delirante, puede ser que él verdaderamente se haya sentido ser el diablo, lo cual representa un quebranto de la identidad que es parte de muchos de los procesos psicóticos", explicó el experto.

    El neuropsicólogo detalló que en casos de esquizofrenia, una de las características principales son "serios conflictos con la identidad, o sea quién yo soy". Agregó que "una persona puede pensar que está poseída por el diablo. Puede creerlo, puede pensar que es el diablo".

    Señales de aislamiento social

    Vecinos del barrio Tomás de Castro describieron a Serrano Rosario como un hombre aislado que no compartía con la comunidad, a diferencia de su esposa e hijo, quienes sí interactuaban con los vecinos. Esta característica, aunque puede parecer inofensiva, podría ser indicativa de problemas subyacentes.

    "Puede ser una persona tímida, puede ser una persona con ansiedad social, puede ser una persona paranoide, puede ser una persona que tenga algunos síntomas atenuados de psicosis, que es la asociabilidad", analizó el Dr. Pons

    "La persona que tiene un trastorno mental le cuesta muchísimo trabajo organizar sus ideas, poder leer la cara de las otras personas, entender lo que la otra persona entiende de lo que yo digo".

    Las evaluaciones forenses determinarán su competencia

    El acusado fue enviado al ala forense para evaluación psiquiátrica, un procedimiento estándar en casos donde se sospecha de trastornos mentales. El Dr. Pons explicó que los expertos deberán determinar dos aspectos cruciales:

    "Primero, si la persona está suficientemente capacitada para entender el proceso legal: que tengo un abogado, hay un fiscal, me formularon unos cargos, y los cargos son de asesinato", detalló. "La otra es si puede contribuir eficientemente en la formulación de la defensa con su abogado".

    Además, los peritos deberán evaluar retrospectivamente "si al momento de cometer el crimen la persona estaba consciente de lo que estaba haciendo, tenía conocimiento pleno de que estaba cometiendo un delito, de que le estaba quitando la vida a su hijo".

    El factor de sustancias controladas

    La apariencia del acusado al momento de su arresto —con mirada perdida y párpados caídos— ha llevado a especular sobre el posible consumo de drogas. 

    El Dr. Pons confirmó que "el uso y abuso de sustancia siempre es una consideración" y que en un caso de alto perfil como este, "le habrán hecho cuanta prueba de toxicología ha habido y por haber".

    Si se confirma el uso de sustancias alucinógenas, explicó el experto, surgiría entonces "otra determinación: si esta persona que voluntariamente y por su propio criterio utilizó una sustancia que le alteró el funcionamiento mental al punto de cometer un crimen" es responsable de sus actos.

    El perfil más común: impulsividad crónica

    Aunque el caso de Serrano Rosario apunta hacia posibles trastornos psicóticos, el Dr. Pons reveló que, según su experiencia profesional, el perfil más frecuente en casos de agresión parental fatal es distinto.

    "Lo que yo encontré como factor bastante frecuente eran actos impulsivos de hombres que traían un historial de impulsividad desde pequeños, de que no podían controlar los corajes", compartió el especialista, basándose en su trabajo con la agencia de protección de niños en Massachusetts. "No todo el mundo viene con el mismo nivel de desarrollo de control de los impulsos".

    Estos casos, explicó, suelen involucrar a personas "sobrecargadas por factores económicos, por uso de drogas, por conflictos matrimoniales, y que tuvieron una descarga que no fue premeditada, pero que tuvieron una descarga con el hijo".

    Un contexto de violencia creciente

    El Dr. Pons situó este caso en un contexto más amplio de aumento en la agresividad social. "El nivel de agresividad, el nivel de hostilidad, a mi entender ha aumentado significativamente, especialmente en gente joven y en adultos emergentes", afirmó.

    Entre los factores que identificó están "el deterioro de la institución de la familia", "el aumento vertiginoso en el consumo de material de los videos y de la televisión", y "unas fallas en la educación de la personalidad en nuestro sistema educativo".

    ¿Pudo prevenirse?

    Ante la pregunta de si la esposa pudo haber detectado señales de peligro, el Dr. Pons fue cauto: "Puede que sí, puede que no, puede que ella haya normalizado la conducta de su pareja y puede que nunca haya manifestado conductas agresivas contra el niño".

    La vista preliminar del caso está pautada para el 13 de enero, cuando se espera que comiencen a revelarse más detalles sobre el estado mental del acusado y las circunstancias exactas del crimen que arrebató la vida al pequeño Chris Ezequiel, descrito por su comunidad como "un verdadero angelito".




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