Un investigador colombiano desarrolló una trayectoria académica en Puerto Rico, donde enseñó micología, investigó microorganismos asociados a enfermedades del café y contribuyó a la formación de nuevas generaciones de científicos.

La historia de Carlos Betancourt representa un vínculo entre la formación científica colombiana y el desarrollo académico de Puerto Rico. De nacionalidad colombiana, construyó una trayectoria en el campo de la micología, disciplina dedicada al estudio de los hongos, desde la Universidad de Puerto Rico, Recinto Universitario de Mayagüez.
De acuerdo con su expediente académico conservado por esa institución, Betancourt nació el 4 de diciembre de 1936. Estudió Ciencias en la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá, donde obtuvo su título en 1965. Posteriormente, cursó una maestría en la Universidad de Puerto Rico, en Mayagüez, en 1968, y completó un doctorado en Botánica, con especialización en Micología, en Iowa State University, en 1981.
Su trayectoria profesional estuvo vinculada tanto a Colombia como a Puerto Rico. El expediente universitario registra que trabajó como instructor de Biología en la Universidad Javeriana de Bogotá y que participó, entre 1970 y 1971, como asesor en fitopatología durante una campaña de prevención de la roya del café vinculada a la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia.
Investigación sobre los hongos asociados a la roya del café
Uno de los trabajos científicos en los que participó Betancourt fue publicado en 1995 en el Journal of Agriculture of the University of Puerto Rico, bajo el título Distribución y frecuencia de la microflora asociada a uredoesporas de Hemileia vastatrix.
La investigación, realizada junto con Altagracia M. Vizcaíno y Rocío del P. Rodríguez, examinó muestras recolectadas en cafetales de Mayagüez, San Sebastián y Las Marías, en Puerto Rico. El objetivo fue identificar los microorganismos asociados a las uredoesporas de Hemileia vastatrix, el hongo responsable de la roya del cafeto.
Los investigadores aislaron seis especies de hongos y cuatro géneros de bacterias. Entre los microorganismos identificados se encontraban Verticillium lecanii, Cladosporium cladosporioides, Aspergillus niger y Fusarium oxysporum, además de bacterias de los géneros Pseudomonas, Citrobacter, Micrococcus y Bacillus.
El estudio aportó información sobre la microflora asociada a la roya del café en distintas zonas agrícolas de Puerto Rico, contribuyendo al conocimiento de los microorganismos presentes en este entorno productivo.
Un reconocimiento a su labor como educador
Su contribución no se limitó a la investigación. En octubre de 2000, la Sociedad Micológica de América le concedió el William H. Weston Award for Teaching Excellence, un reconocimiento a la excelencia en la enseñanza de la micología.
El boletín Inoculum, publicado por esa sociedad científica, recogió testimonios de colegas y antiguos estudiantes que destacaron su dedicación a la formación académica y al desarrollo de esta disciplina en Puerto Rico.
En las cartas de respaldo a su nominación, sus colegas señalaron que Betancourt había sido profesor de aproximadamente 40 estudiantes de posgrado. También resaltaron su participación en el establecimiento de un laboratorio de investigación micológica en el Recinto Universitario de Mayagüez.
Estos testimonios permiten dimensionar una parte de su legado: la transmisión del conocimiento científico y la formación de profesionales que posteriormente desarrollaron sus propias carreras.
La trayectoria documentada de Carlos Betancourt muestra cómo la formación científica y la colaboración académica pueden trascender las fronteras nacionales. Su paso por instituciones de Colombia, Puerto Rico y Estados Unidos, junto con sus investigaciones y reconocimientos, permite reconstruir una historia de intercambio de conocimiento.
Su perfil también recuerda que la investigación universitaria no se limita a los descubrimientos: incluye la enseñanza, la creación de espacios académicos y la preparación de nuevas generaciones de especialistas.
Su recorrido representa un capítulo del vínculo científico entre Colombia y Puerto Rico, contado desde la micología y la formación universitaria.