Un informe del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico revela dificultades de comunicación en los servicios sanitarios. Los resultados ponen el foco en la accesibilidad, la autonomía del paciente y la necesidad de mejorar la atención médica inclusiva.

La falta de intérpretes de lengua de señas y de personal capacitado figura entre las barreras que enfrenta la comunidad sorda al recibir atención médica en Puerto Rico. El problema quedó documentado en un estudio publicado por el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico el 31 de agosto de 2026, que identificó dificultades de comunicación en hospitales, clínicas y oficinas médicas.
Según los resultados oficiales, el 69 % de las personas que evaluaron su experiencia de comunicación en los servicios de salud la calificó como regular o mala. Además, el 89 % de quienes respondieron el cuestionario de necesidades indicó que había acudido a un hospital, una clínica o una oficina médica durante el año anterior.
Los datos corresponden al Registro y Estudio de Necesidades de la Comunidad Sorda en Puerto Rico, elaborado a partir de información recopilada entre el 13 de enero y el 24 de julio de 2026. El cuestionario de necesidades incluyó 103 respuestas procesadas, mientras que el registro recibió 803 inscripciones, de las cuales 410 cumplieron los criterios de inclusión establecidos.
La comunicación entre el paciente y el profesional sanitario es un componente esencial de la atención centrada en la persona. Cuando existen barreras lingüísticas o no se dispone de herramientas accesibles, pueden surgir dificultades para transmitir síntomas, comprender indicaciones médicas y participar en las decisiones relacionadas con el tratamiento.
En el caso de las personas sordas, disponer de intérpretes y de profesionales preparados para comunicarse de manera accesible puede facilitar el intercambio de información durante una consulta. La respuesta debe considerar las preferencias de cada paciente, ya que no todas las personas sordas utilizan la misma lengua o modalidad de comunicación.
El informe puertorriqueño identificó, entre las necesidades señaladas por los participantes, la disponibilidad de intérpretes presenciales, la capacitación del personal y el acceso a formularios adaptados.
Desde la perspectiva de las humanidades médicas, esta situación plantea una pregunta que va más allá de la infraestructura hospitalaria: ¿puede considerarse plenamente centrada en el paciente una atención en la que este encuentra dificultades para comprender o comunicar información esencial?
El enfoque humanístico de la medicina reconoce que la dignidad, la autonomía y el respeto forman parte de la relación clínica. Esto supone crear condiciones para que las personas puedan expresar sus necesidades y recibir información comprensible, sin que su discapacidad se convierta en una barrera para la atención.
Los resultados del Instituto de Estadísticas ofrecen una base para discutir la accesibilidad de los servicios sanitarios en Puerto Rico. Sin embargo, debido a que la información corresponde a participantes voluntarios, las cifras no deben interpretarse como una estimación representativa de toda la población sorda de la isla.
El reto consiste en convertir las necesidades documentadas en medidas concretas de accesibilidad, capacitación y comunicación inclusiva que permitan a las personas sordas participar de manera efectiva en su propia atención médica.