Una mujer en Virginia Beach fue llevada a cuidados intensivos y a coma inducido tras presentar un cuadro que inicialmente fue confundido con gastroenteritis y una posible enfermedad autoinmune. El diagnóstico final fue sepsis con síndrome de shock tóxico.

Una mujer de Virginia Beach, Estados Unidos, estuvo en estado crítico luego de que sus síntomas fueran interpretados inicialmente como una gastroenteritis y posteriormente como una posible enfermedad autoinmune. Todo comenzó poco después de un procedimiento médico relacionado con la extracción de un dispositivo intrauterino (DIU). Según su relato, días después de la intervención empezó a experimentar cambios en su salud que en un inicio no parecían alarmantes.
La mujer explicó que el inicio de su cuadro coincidió con cambios en su ciclo menstrual y el uso de tampones. Poco después comenzó a presentar malestar general, fiebre alta, calambres abdominales y debilidad progresiva. En un inicio pensó que se trataba de un problema estomacal común.
"Me quedé en la cama y seguí descansando durante todo el día", relató sobre las primeras horas en las que asumió que era una gastroenteritis.
Con el paso de los días, los síntomas se intensificaron e incluyeron dolores articulares, diarrea, sangrado nasal y dificultad para respirar. Ante el empeoramiento de su estado, finalmente acudió a urgencias acompañada por una amiga.
"Lo único que quería era dormir... por suerte esa noche mi mejor amiga no me dejó otra opción y me llevó a urgencias", indicó.
En la primera valoración médica no se identificó de inmediato la causa del cuadro. Inicialmente se consideró una posible enfermedad autoinmune, lo que llevó a la realización de múltiples pruebas mientras su condición seguía deteriorándose.
"Mis análisis fueron un desastre. No entendían por qué tenía dolor en las articulaciones", explicó la paciente.
La paciente fue hospitalizada y posteriormente ingresada en la unidad de cuidados intensivos, donde permaneció aproximadamente diez días. De ese periodo, cinco días estuvo en coma inducido médicamente para estabilizar sus funciones vitales.
Finalmente, los médicos determinaron que se trataba de sepsis, una respuesta extrema del organismo ante una infección. El cuadro estaba acompañado de síndrome de shock tóxico, una complicación grave asociada a infecciones bacterianas.
"Comenzaron el tratamiento y estuve en coma durante 5 días. Mis diagnósticos incluyeron sepsis, SST, SDRA, neumonía, faringitis estreptocócica, colitis y artritis reactiva", señaló.
Tras despertar del coma inducido, la mujer inició un proceso de rehabilitación en el que tuvo que reaprender habilidades básicas como caminar y continuar con fisioterapia. También enfrentó secuelas físicas y emocionales.
"Nunca había oído hablar de la sepsis... estuve a punto de morir", afirmó, al relatar que su recuperación incluyó debilidad, dolor y trastorno de estrés postraumático.