Muere a los 28 años el influencer que visibilizó la progeria, la enfermedad que acelera el envejecimiento

El creador de contenido y DJ belga vivió con el síndrome de Hutchinson-Gilford, una enfermedad genética extremadamente rara que acelera el envejecimiento. Su historia ayudó a dar visibilidad a las personas que conviven con esta condición.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Muere a los 28 años el influencer que visibilizó la progeria, la enfermedad que acelera el envejecimiento

    Michiel Vandeweert, creador de contenido y DJ belga que compartió públicamente su experiencia de vida con la progeria, murió a los 28 años, según informó su familia. Diagnosticado durante la infancia con el síndrome de Hutchinson-Gilford, los médicos habían estimado inicialmente que no superaría los 12 años. Sin embargo, logró vivir más del doble de esa edad y se convirtió en una figura reconocida por hablar abiertamente sobre esta rara enfermedad genética.

    Una vida marcada por la progeria

    Vandeweert era oriundo de Diepenbeek, Bélgica, y desde pequeño convivió con el síndrome de Hutchinson-Gilford, conocido como progeria. A través de sus redes sociales mostró diferentes aspectos de su vida cotidiana, desde su interés por los videojuegos y la música hasta su trabajo como DJ.

    Su historia también llegó a la televisión y al formato documental. Junto con su hermana menor, Amber Vandeweert, quien también tiene progeria, participó en la producción How to Be Alive: Amber en Michiel, que mostró su día a día y la experiencia de ambos hermanos frente a la enfermedad.

    Más allá de su actividad en redes, Michiel se convirtió en una de las voces que ayudaron a visibilizar una condición que afecta a un número muy reducido de personas en el mundo.

    ¿Qué es la progeria?

    La progeria, cuyo nombre médico es síndrome de progeria de Hutchinson-Gilford, es un trastorno genético progresivo extremadamente raro que provoca un envejecimiento acelerado desde los primeros años de vida.

    Según Mayo Clinic, los niños suelen nacer con una apariencia saludable y los primeros signos pueden comenzar a manifestarse durante el primer o segundo año. Entre ellos se encuentran el crecimiento lento, bajo aumento de peso, pérdida de tejido adiposo y caída del cabello.

    La enfermedad también puede producir cambios característicos en la piel y el rostro, rigidez articular, alteraciones óseas y problemas dentales, entre otras manifestaciones.

    A pesar de su apariencia, la progeria no afecta de manera significativa el desarrollo intelectual de los niños.

    Una enfermedad relacionada con una alteración genética

    La progeria está relacionada principalmente con cambios en el gen LMNA, encargado de producir una proteína llamada lámina A, necesaria para mantener la estructura del núcleo de las células.

    Una alteración en este gen puede generar una forma anormal de la proteína conocida como progerina. Se cree que su acumulación afecta la estabilidad de las células y contribuye al proceso de envejecimiento acelerado característico de la enfermedad.

    En la mayoría de los casos, la alteración genética aparece de manera espontánea y no se hereda directamente de los padres.

    El corazón y los vasos sanguíneos, entre las principales complicaciones

    Aunque la progeria se manifiesta principalmente a través de cambios asociados al envejecimiento prematuro, una de sus complicaciones más importantes afecta al sistema cardiovascular.

    La enfermedad se caracteriza por una ateroesclerosis grave y progresiva, en la que las arterias se endurecen y pueden estrecharse, dificultando el flujo sanguíneo.

    Como consecuencia, las personas con progeria presentan un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares y cerebrovasculares, incluidos ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Estas complicaciones son las principales causas de muerte asociadas con la enfermedad.

    Una expectativa de vida que Michiel superó ampliamente

    La historia de Vandeweert resulta especialmente significativa debido a su longevidad. Mayo Clinic señala que la expectativa de vida media de los niños con progeria es de aproximadamente 15 años, aunque algunas personas pueden vivir hasta los 20 años o más.

    Michiel alcanzó los 28 años, superando ampliamente esa expectativa y convirtiendo su propia experiencia en una oportunidad para hablar sobre una enfermedad poco frecuente y sobre los desafíos que enfrentan quienes viven con ella.

    No existe una cura, pero hay tratamientos para ralentizar su progresión

    Actualmente no existe una cura para la progeria. El tratamiento busca controlar sus manifestaciones, vigilar las complicaciones y mejorar la calidad de vida.

    Entre las opciones disponibles se encuentra lonafarnib (Zokinvy), un medicamento aprobado en Estados Unidos para determinados pacientes con progeria. Su objetivo es reducir la acumulación de progerina y otras proteínas relacionadas, lo que puede ralentizar algunos efectos de la enfermedad y ayudar a prolongar la vida.

    El manejo también puede incluir seguimiento cardiovascular periódico, medicamentos para tratar complicaciones, fisioterapia, terapia ocupacional, apoyo nutricional y atención odontológica, auditiva y visual.

    Una despedida en el estadio de su equipo favorito

    Tras conocerse su fallecimiento, el KRC Genk, club de fútbol del que Vandeweert era seguidor, destacó públicamente su vitalidad, voluntad y actitud positiva.

    En cumplimiento de uno de sus últimos deseos, la ceremonia de despedida se realizará este lunes 17 de agosto a las 16:00 horas en el estadio del club, en Genk, Bélgica. El acto estará abierto al público y será transmitido en directo para quienes no puedan asistir.

    La despedida no solo marcará el final de la vida de un joven que convivió durante décadas con una enfermedad extremadamente rara, sino también el recuerdo de una persona que decidió mostrar su experiencia al mundo y contribuir a que la progeria fuera más conocida.

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