El Dr. David Blas Boria recordó la vida, obra y enseñanzas de su abuelo Juan Boria, considerado uno de los máximos exponentes de la poesía negra en Puerto Rico, destacó su influencia en la cultura puertorriqueña, reflexionó sobre la identidad afrodescendiente y compartió cómo equilibra su carrera médica con la vida familiar.

El doctor David Blas Boria, neurooncólogo y expresidente de la Academia Puertorriqueña de Neurología, conversó con Medicina y Salud Pública sobre el legado de su abuelo, Juan Boria, reconocido declamador, maestro y figura emblemática de la poesía negra puertorriqueña. La entrevista permitió recorrer aspectos de la historia familiar, la herencia cultural y la vigencia de los mensajes que marcaron la trayectoria del artista.
Durante la conversación, el doctor Blas Boria recordó que Juan Boria nació el 17 de febrero de 1905 en Dorado, Puerto Rico. Hijo de Juan Boria Nevárez y Anselma Romero Sempri, cursó estudios en distintas instituciones del país y trabajó desde joven para costear su educación.
Según relató, antes de convertirse en una figura reconocida de la declamación, Juan Boria se formó como maestro industrial, enseñando arte, dibujo y carpintería. Su acercamiento a la poesía negra surgió a finales de la década de 1930, tras escuchar la declamación del poema La Negra Curandera, experiencia que marcó el inicio de una trayectoria artística que lo convertiría en una de las voces más representativas de la negritud puertorriqueña.
"Algunos lo recuerdan como el embajador del verso negroide en el país", destacó el entrevistador durante la conversación.
Más allá de la figura pública, el doctor David Blas Boria compartió recuerdos personales de su convivencia con su abuelo.
Aunque era conocido por su humor y carisma en los escenarios, explicó que en el entorno familiar mostraba una personalidad distinta, más seria y enfocada en la disciplina.
"Él estudiaba conmigo", recordó el especialista, quien relató que Juan Boria acostumbraba recogerlos en la escuela y supervisar sus actividades académicas, inculcando hábitos de estudio y responsabilidad.
El neuro-oncólogo señaló que, además del orgullo que representa pertenecer a una familia vinculada a una figura histórica de la cultura puertorriqueña, valora especialmente haber tenido la oportunidad de convivir con él durante su infancia.
Uno de los temas abordados durante la entrevista fue la permanencia del legado de Juan Boria entre las nuevas generaciones.
El doctor Blas Boria consideró que parte de ese conocimiento cultural se ha ido perdiendo con el paso del tiempo y señaló que muchos jóvenes ya no identifican quién fue el reconocido declamador.
"Se ha perdido ese conocimiento, esas raíces nuestras, esa declamación de poesía negra", expresó.
A su juicio, la enseñanza de figuras históricas como Juan Boria sigue siendo importante para comprender la identidad cultural de Puerto Rico y mantener vivas expresiones artísticas que ayudaron a visibilizar la herencia afrodescendiente de la isla.
La entrevista también abordó el contenido de algunas de las obras más conocidas de Juan Boria, entre ellas la declamación de ¿Y tu abuela, dónde está?, pieza que reivindica la herencia africana y cuestiona las actitudes discriminatorias relacionadas con el color de piel.
Sobre este tema, el doctor Blas Boria indicó que personalmente no ha experimentado discriminación racial y destacó que Puerto Rico es una sociedad caracterizada por la mezcla de diferentes orígenes y tradiciones.
Asimismo, destacó que el mensaje de la obra continúa generando reflexión sobre la identidad y la herencia afrodescendiente en Puerto Rico.
Además de hablar sobre su herencia familiar, el especialista compartió detalles de su trabajo como neuro-oncólogo.
Explicó que la neuro-oncología se dedica al manejo de pacientes con tumores cerebrales, muchos de los cuales continúan representando importantes desafíos terapéuticos debido a la limitada eficacia de algunos tratamientos para alcanzar el sistema nervioso central.
Aunque reconoció los avances logrados en investigación y tratamiento, señaló que aún queda un largo camino por recorrer para mejorar significativamente la supervivencia de los pacientes.
Sin embargo, destacó que incluso pequeñas extensiones en la expectativa de vida pueden traducirse en momentos valiosos para las familias.
"A veces ese paciente pudo ver nacer a su nieta, pudo ver graduarse a su hija", comentó.
Padre de dos niñas, Lorena y Estefanía, el doctor afirmó que su familia representa una fuente de motivación constante para afrontar las exigencias emocionales de una especialidad en la que con frecuencia se acompaña a pacientes y familias en situaciones complejas.
Para David Blas Boria, el legado de Juan Boria no se limita a su contribución artística, sino también a los valores que transmitió a su familia.
Para David Blas Boria, el legado de Juan Boria trasciende su obra artística y permanece vivo en los recuerdos familiares y en el aporte cultural que realizó a Puerto Rico. Su historia continúa siendo un referente para quienes buscan preservar las raíces y expresiones culturales de la isla.