¿Dolor de espalda constante? trastornos digestivos estarían relacionados con el dolor lumbar

Trastornos digestivos como el síndrome del intestino irritable o el estreñimiento pueden causar dolor lumbar directo por vías inflamatorias y nerviosas compartidas o por aumento de presión abdominal.

Katherine Ardila

    ¿Dolor de espalda constante? trastornos digestivos estarían relacionados con el dolor lumbar

    El dolor de espalda, conocido como la principal causa de discapacidad a nivel global por la Organización Mundial de la Salud, afecta a millones de personas. Tradicionalmente, el enfoque para abordarlo se ha centrado en factores físicos, pero investigaciones recientes están revelando un vínculo con la salud intestinal. 

    La ciencia explora el llamado "eje intestino-columna", una compleja red de comunicación entre los billones de bacterias digestivas, el sistema inmunológico y la sensibilidad al dolor. 

    Una revisión publicada en 2023 por Frontiers in Microbiology aporta evidencia de que un microbioma intestinal desequilibrado podría acelerar el deterioro de la columna vertebral, aunque los expertos subrayan que se requieren más estudios para confirmar una relación causal directa.

    ¿Cómo el intestino afecta a la columna vertebral? La inflamación

    La conexión entre una mala salud intestinal y el dolor de espalda se explica principalmente a través de procesos inflamatorios. 

    La médica de cabecera Gill Jenkins señala que "nuestro intestino y nuestra columna vertebral están más conectados de lo que parecen. La inflamación crónica o el desequilibrio intestinal pueden desencadenar una inflamación sistémica, que sensibiliza los nervios y los músculos, y en ocasiones empeora el dolor de espalda". 

    Factores como una dieta poco saludable, el estrés o el uso de ciertos medicamentos pueden alterar el equilibrio del microbioma intestinal. 

    Esto puede derivar en un intestino permeable, permitiendo que fragmentos bacterianos y moléculas inflamatorias pasen al torrente sanguíneo, lo que genera una inflamación sistémica de bajo grado que favorece la sensibilidad de los nervios y músculos, incrementando la percepción del dolor.

    Trastornos digestivos y su impacto directo en la espalda

    Ciertas afecciones intestinales tienen un efecto directo sobre el malestar lumbar. El síndrome del intestino irritable, por ejemplo, puede causar dolor de espalda asociado "debido a vías inflamatorias o nerviosas compartidas", afirma la doctora Jenkins. 

    Por su parte, el estreñimiento genera tensión muscular lumbar debido a la acumulación de presión abdominal. Jenkins añade sobre este fenómeno: "El estreñimiento puede causar tensión muscular y dolor referido en la zona lumbar debido al aumento de la presión intestinal". 

    Además, un intestino desequilibrado puede dificultar la absorción de nutrientes imprescindibles para la salud osteomuscular, como la vitamina D, el calcio y el magnesio, todos vitales para mantener la masa muscular y la fortaleza ósea.

    La alimentación como pilar para fortalecer el intestino y la columna

    La dieta desempeña un papel fundamental en la prevención del dolor de espalda. El consumo excesivo de alimentos inflamatorios como ultraprocesados, bollería, bebidas azucaradas, carnes rojas y frituras, favorece un microbioma desequilibrado y aumenta la inflamación sistémica. 

    Un estudio con cerca de 7.000 adultos demostró que quienes siguen una dieta inflamatoria presentan un 32% más de probabilidades de experimentar dolor y rigidez de espalda. Por el contrario, adoptar un modelo alimenticio antiinflamatorio como la dieta mediterránea, basada en cereales integrales, vegetales y pescado, contribuye a conservar la masa muscular y disminuir la inflamación crónica. 

    La nutricionista de salud pública Yinka Thomas recomienda, para Infobae "consumir más alimentos que alimenten a las bacterias buenas, que son antiinflamatorias".

    Nutrientes: Omega-3 y almidón resistente para un microbioma saludable

    Los ácidos grasos omega-3 son esenciales en este enfoque. Thomas destaca: "Los omega-3 y omega-6 son esenciales, y el cuerpo los encuentra difíciles de producir. En la dieta occidental, tendemos a consumir demasiado omega-6 y muy pocos omega-3, que son antiinflamatorios y se encuentran en pescados grasos como el salmón y las sardinas, así como en las nueces y las semillas de chía". 

    Este tipo de grasa ayuda a combatir la inflamación y estudios recientes muestran que la suplementación con aceite de pescado puede aminorar el dolor lumbar. Otro componente crucial es el almidón resistente, una fibra que sirve de soporte para los microbios intestinales beneficiosos. 

    Además, Thomas resalta que: "El almidón resistente, a diferencia de otros almidones que se digieren con bastante facilidad en el intestino delgado, viaja al intestino grueso, donde los microbios intestinales lo fermentan en ácidos grasos de cadena corta, que calman la inflamación y ayudan a mantener una barrera intestinal saludable". 

    Se encuentra en alimentos como frijoles, lentejas, cereales integrales y en carbohidratos cocidos y posteriormente enfriados, un proceso que mejora su contenido sin perder sus beneficios al ser recalentados. 

    Los especialistas sugieren que, junto a la nutrición, la incorporación de ejercicio regular, una hidratación adecuada y técnicas para manejar el estrés forman parte de un enfoque integral para mejorar la salud intestinal y, en consecuencia, el bienestar de la espalda.



    Más noticias de Gastroenterología