Un panel asesor de la FDA votó por estrecho margen a favor de flexibilizar las restricciones sobre péptidos como BPC-157, TB-500 y KPV, lo que podría permitir que farmacias especializadas los elaboren bajo prescripción. Sin embargo, expertos mantienen preocupaciones por la falta de evidencia clínica en humanos y los posibles riesgos a largo plazo.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) dio un paso hacia una posible flexibilización de las restricciones sobre algunos péptidos ampliamente promocionados en redes sociales para fines de bienestar, regeneración y rendimiento físico. Aunque estos compuestos no cuentan con aprobación para uso humano, un panel asesor recomendó permitir que determinadas farmacias puedan producirlos bajo prescripción médica. La decisión final dependerá de la FDA, que no está obligada a seguir la recomendación del comité, aunque suele hacerlo.
El comité asesor de la FDA votó por un estrecho margen a favor de eliminar restricciones regulatorias sobre los péptidos BPC-157, TB-500 y KPV, lo que representa un paso importante para que las farmacias de formulación magistral puedan producir estos compuestos mediante prescripción.
La medida forma parte de la revisión de siete péptidos cuya regulación fue endurecida durante la administración de Joe Biden, cuando la FDA concluyó que estos productos no cumplían con los requisitos de seguridad necesarios. El actual secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., quien se ha declarado un "gran defensor" de estos compuestos, ha impulsado revertir esas restricciones.
Los péptidos son cadenas cortas de aminoácidos, es decir, pequeñas proteínas que el organismo produce de forma natural. Cumplen funciones esenciales como actuar como mensajeros celulares, participar en la regulación hormonal, contribuir al funcionamiento del sistema inmunológico y favorecer la salud de la piel.
Algunos péptidos también se utilizan desde hace años para tratar enfermedades, entre ellas la diabetes. Sin embargo, otros compuestos como BPC-157, TB-500 y KPV no han sido aprobados para uso humano.
En los últimos años, estos productos han ganado popularidad en comunidades de bienestar y redes sociales, especialmente tras la expansión del uso de los medicamentos GLP-1 para la pérdida de peso.
Diversos influencers promocionan estos péptidos en combinaciones conocidas como "stacks", atribuyéndoles beneficios como rejuvenecimiento, recuperación de tejidos, mejora de la piel, aumento de la masa muscular o aceleración de la cicatrización.
La tendencia ha cobrado fuerza entre adolescentes, particularmente varones en TikTok, donde conceptos como biohacking y looksmaxxing se utilizan para promover su consumo con fines estéticos y de desarrollo físico, pese a que estas afirmaciones no cuentan con respaldo científico suficiente.
Especialistas en salud han advertido que estos productos carecen de estudios clínicos suficientes en humanos y que se desconocen sus efectos a largo plazo.
Uno de los casos más citados es el BPC-157, un péptido derivado de una proteína del estómago que se comercializa en internet como un producto para favorecer la salud intestinal, reparar tejidos y reducir la inflamación. Aunque ha sido estudiado en animales por su posible papel en la recuperación muscular, la evidencia en personas sigue siendo limitada.
La Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA) ha señalado que, debido a la escasa investigación en humanos, no se conoce una dosis segura ni una forma comprobada de utilizar este compuesto para tratar enfermedades específicas. Además, el BPC-157 está prohibido en el deporte y figura entre las sustancias vetadas por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA).
Por su parte, el KPV también es promocionado para la salud intestinal, la reparación de tejidos —incluidas lesiones cutáneas como el acné— y la regulación del sistema inmunológico, aunque tampoco cuenta con aprobación para uso humano.
Actualmente, estos péptidos pueden adquirirse por internet y su posesión no es ilegal en Estados Unidos. No obstante, al no estar aprobados para uso humano, no están sujetos a los controles de calidad exigidos para los medicamentos convencionales.
Durante la discusión del comité, algunos integrantes expresaron reservas sobre la propuesta. La farmacéutica y anestesióloga Elizabeth Rebello votó en contra del BPC-157 por la falta de datos sobre eficacia y por preocupaciones relacionadas con su seguridad.
En contraste, quienes respaldaron la flexibilización señalaron argumentos como el "bien común" y la "libertad médica". El panel continuará sus deliberaciones antes de emitir sus recomendaciones finales sobre el resto de los péptidos evaluados.