El cardiólogo Edwin Molina advierte sobre la escasez de especialistas en fallo cardíaco y trasplante, la importancia de la prevención y la necesidad de una respuesta coordinada entre profesionales.

El cardiólogo Dr. Edwin Molina, especialista en fallo cardíaco y trasplante, señaló que en Puerto Rico hay alrededor de 10 médicos con esta subespecialidad, según su estimación, una cifra que considera insuficiente para atender las necesidades de la población.
Molina aceptó trasladarse a Estados Unidos para completar su formación en fallo cardíaco y trasplante, con la intención de regresar a la isla y contribuir al desarrollo de esta área de la medicina.
"En el año 2023 acepté ir a Estados Unidos a hacer una especialidad en fallo cardíaco y trasplante sabiendo que en Puerto Rico somos pocos, en la isla actualmente somos 10, un número menos para todas las necesidades que tenemos en el país", explicó.
El especialista destacó que, tras regresar, comenzó a impulsar iniciativas educativas y alternativas para mejorar la atención de estos pacientes. Sin embargo, subrayó que los avances no dependen únicamente del conocimiento médico, sino también de la capacidad del sistema de salud para facilitar su implementación.
La relevancia de este desafío se refleja en las estadísticas locales. Según el Departamento de Salud de Puerto Rico, las enfermedades del corazón ocuparon el primer lugar entre las causas de muerte en 2023 y representaron el 18,3 % de todas las defunciones registradas ese año.
Para Molina, la carga de estas enfermedades exige fortalecer tanto la prevención como el diagnóstico y el tratamiento oportuno, especialmente ante la aparición de problemas cardiovasculares en personas cada vez más jóvenes, una tendencia que observa en su práctica clínica.
"Los pacientes se mueren de condiciones cardiovasculares, eso está escrito, lo vemos a diario y observamos cómo personas cada vez más jóvenes debutan con este tipo de enfermedades", afirmó. El especialista considera que la disponibilidad de nuevas herramientas y recursos médicos debe acompañarse de estrategias que permitan llevar los avances a la práctica clínica y mejorar la atención de los pacientes.
El fallo cardíaco, también conocido como insuficiencia cardíaca, ocurre cuando el corazón no puede bombear la sangre de manera adecuada para satisfacer las necesidades del organismo. Puede manifestarse con dificultad para respirar, fatiga y acumulación de líquido, entre otros síntomas.
Su atención puede requerir medicamentos, seguimiento clínico, cambios en el estilo de vida y, en casos avanzados, terapias especializadas o evaluación para un trasplante cardíaco.
En Estados Unidos, la carga económica de esta condición también es considerable. La Asociación Americana del Corazón ha señalado que los costos de su atención superan los 30.000 millones de dólares anuales, según datos publicados en 2021.
Molina sostuvo que mejorar los resultados requiere la participación de diferentes sectores, más allá de la consulta médica. "Es importante crear conciencia, pero el médico depende del sistema de salud, la farmacia y otros protagonistas que ayudan para hacer las cosas bien", indicó.
Esta coordinación resulta especialmente importante para garantizar que los pacientes puedan acceder a los tratamientos indicados, mantener el seguimiento médico y recibir atención especializada cuando la evolución de la enfermedad lo requiera.
Además del fortalecimiento de los servicios, Molina destacó la importancia de educar a la población sobre las enfermedades cardiovasculares y sus factores de riesgo.
La prevención incluye controlar la presión arterial, los niveles de colesterol y la glucosa, mantener actividad física regular, evitar el tabaco y seguir las recomendaciones clínicas de acuerdo con las necesidades de cada persona.
El cardiólogo también hizo un llamado a utilizar la tecnología con responsabilidad, particularmente al compartir información relacionada con la salud. "En el mundo que estamos hoy, debemos tener mucho cuidado con la tecnología, por eso tenemos que tener mucho cuidado al momento de compartir información que puede afectar a las personas", advirtió.
En un entorno donde circulan recomendaciones médicas en redes sociales y plataformas digitales, verificar las fuentes y distinguir la evidencia científica de las afirmaciones sin respaldo resulta fundamental para evitar confusión y decisiones que puedan perjudicar la salud.
El desarrollo de la atención cardiovascular en Puerto Rico requiere profesionales capacitados, acceso oportuno a servicios, continuidad del cuidado y pacientes con información confiable para participar en las decisiones sobre su salud.
La experiencia de Molina refleja uno de los retos del sistema sanitario: convertir la formación especializada y los avances médicos en mejores oportunidades de atención para la población.
Fortalecer la prevención, facilitar el acceso a tratamientos y promover una colaboración efectiva entre los distintos actores del sistema son pasos esenciales para responder a la carga de las enfermedades cardiovasculares en la isla.