El informe del Departamento de Salud de Puerto Rico correspondiente a 2024 registra 480.952 adultos con diabetes, equivalentes al 17,8 % de la población adulta, según la fuente citada por la agencia [1]. Aunque no todas las personas con diabetes desarrollan dolor neuropático, la diabetes puede lesionar los nervios y la neuropatía periférica puede afectar el sueño, la movilidad y las actividades diarias.

Conocer sus síntomas, diagnóstico y opciones de tratamiento facilita una atención oportuna. El dolor neuropático no siempre deja señales visibles. Sin embargo, puede manifestarse como ardor, hormigueo, entumecimiento o descargas eléctricas. En el marco del Día Mundial contra el Dolor, que se conmemora cada 17 de octubre, esta afección cobra relevancia por los desafíos que plantea para su diagnóstico y tratamiento.
Según información del Departamento de Salud de Puerto Rico correspondiente a 2024, aproximadamente 480.952 adultos vivían con diabetes. Esto representaba el 17,8 % de la población adulta. Esta cifra no mide directamente la prevalencia del dolor crónico o neuropático. No obstante, ayuda a contextualizar la importancia de vigilar complicaciones como el daño a los nervios.
El dolor neuropático aparece cuando una lesión o enfermedad afecta el sistema nervioso somatosensorial, encargado de procesar las sensaciones del cuerpo.
Puede causar
Ardor
Hormigueo
Descargas eléctricas
Entumecimiento
Una de sus causas es la neuropatía diabética. Esta complicación puede desarrollarse cuando la diabetes afecta los nervios, especialmente en las extremidades inferiores.
Tener diabetes no implica necesariamente desarrollar neuropatía ni experimentar dolor. La aparición de estas complicaciones depende de distintos factores clínicos y requiere una evaluación individualizada.
La magnitud de la diabetes en Puerto Rico refuerza la necesidad de prevenir, detectar y dar seguimiento a sus complicaciones.
Un estudio publicado en 2024 analizó reclamaciones de servicios de salud correspondientes a 2013. La investigación incluyó a 485.837 pacientes con diabetes tipo 2 e identificó neuropatía en aproximadamente el 20,7 % de esa población.
Este resultado aporta un antecedente científico sobre la relación entre diabetes y afectación nerviosa. Sin embargo, los datos son antiguos y no representan una estimación actual de la prevalencia de neuropatía en Puerto Rico.
Tampoco se ha podido verificar una cifra oficial reciente, correspondiente a 2024, 2025 o 2026, sobre cuántas personas de toda la población puertorriqueña viven con dolor crónico o neuropático. Los datos de vigilancia del Behavioral Risk Factor Surveillance System (BRFSS) de 2024 no constituyen, por sí solos, una estimación específica de esa prevalencia.
El dolor persistente puede:
Dificultar el sueño Limitar la actividad física
Interferir con el trabajo
Afectar las relaciones sociales
Generar preocupación por el origen de los síntomas.
Impactar el bienestar emocional
En las personas con diabetes, los controles periódicos ayudan a identificar posibles complicaciones antes de que provoquen consecuencias mayores [2,3].
Diagnóstico: identificar la causa de los síntomas
El diagnóstico se basa en:
La historia clínica
Las características de los síntomas.
La exploración física, incluida la evaluación neurológica cuando está indicada.
Según el caso, pueden requerirse pruebas complementarias para determinar la causa del dolor y descartar otras afecciones.
Tratamiento: un plan adaptado a cada paciente.
La respuesta terapéutica varía entre pacientes. Por eso, el seguimiento médico permite evaluar la evolución y ajustar el manejo.
En el Día Mundial contra el Dolor, el contexto de Puerto Rico destaca la necesidad de reconocer mejor las afecciones que pueden causar dolor persistente y facilitar el acceso a una atención adecuada.
Las cifras de diabetes ayudan a dimensionar parte del desafío sanitario [1]. También muestran la importancia de contar con estadísticas locales actualizadas sobre:
Dolor crónico.
Neuropatía.
Diagnóstico.
Acceso al tratamiento.
Estos datos permitirían conocer mejor la magnitud del problema y diseñar estrategias de salud pública acordes con las necesidades de la población.