Es una complicación grave del embarazo caracterizada por presión arterial alta y presencia de proteínas en la orina, que suele aparecer después de la semana 20 de gestación.

Paciente femenina de 28 años de edad, con embarazo de 34 semanas de gestación, que acude al servicio de emergencias obstétricas por presentar cefalea intensa de aproximadamente 12 horas de evolución, acompañada de visión borrosa, edema progresivo de miembros inferiores y dolor en la región epigástrica.
La paciente refiere que durante los últimos días había notado aumento de la hinchazón de las piernas y de las manos, además de un incremento rápido de peso. La paciente es primigesta y refiere haber llevado controles prenatales irregulares. Niega antecedentes personales de hipertensión arterial, diabetes mellitus, enfermedad renal o enfermedades cardiovasculares.
No refiere consumo de alcohol, tabaco ni drogas ilícitas. No presenta antecedentes familiares conocidos de enfermedades hipertensivas del embarazo. Durante la entrevista refiere que hasta aproximadamente una semana antes de la consulta se encontraba en condiciones generales estables. Sin embargo, comenzó a presentar edema en ambos miembros inferiores, inicialmente al finalizar el día, que posteriormente se hizo persistente.
En las últimas 24 horas desarrolló cefalea de intensidad 8/10, de predominio frontal, que no mejoró con reposo. Posteriormente presentó episodios de visión borrosa y dolor epigástrico, motivo por el cual decidió acudir al hospital
A la evaluación inicial la paciente se encuentra consciente, orientada y ansiosa, con facies de dolor.
· Presión arterial: 168/110 mmHg.
· Frecuencia cardíaca: 94 latidos por minuto.
· Frecuencia respiratoria: 20 respiraciones por minuto.
· Temperatura: 36,7 °C.
· Saturación de oxígeno: 97 % al aire ambiente.
En el examen físico se evidencia edema bilateral de miembros inferiores de aproximadamente con edema también en manos y región facial. A la auscultación pulmonar no se identifican estertores ni otros signos evidentes de edema pulmonar. La exploración cardiovascular no muestra alteraciones relevantes.
El abdomen se encuentra aumentado de volumen debido al embarazo. Se evidencia sensibilidad leve en epigastrio, sin signos de irritación peritoneal. La altura uterina corresponde aproximadamente con la edad gestacional.
La frecuencia cardíaca fetal es de 142 latidos por minuto y se encuentra dentro de límites normales.
En la exploración neurológica, la paciente permanece consciente y orientada, aunque refiere cefalea intensa y alteraciones visuales. Se observan reflejos osteotendinosos aumentados, sin evidencia de convulsiones al momento de la evaluación.
Se solicitan estudios de laboratorio para valorar la presencia de proteinuria y determinar si existe compromiso de órganos maternos.
· Hemoglobina: 11,8 g/dL.
· Hematocrito: 35 %.
· Plaquetas: 118 000/µL.
Función renal:
· Creatinina: 1,1 mg/dL.
· Urea: 32 mg/dL. Pruebas hepáticas:
· AST: 68 U/L. · ALT: 61 U/L.
· Bilirrubina total: 0,8 mg/dL.
· Proteinuria: positiva.
· Proteinuria cuantificada en 24 horas: 1,2 g/24 horas. Ácido úrico: 7,1 mg/dL.
Se realiza además ecografía obstétrica, donde se evidencia un feto único vivo en presentación cefálica, con movimientos fetales presentes y líquido amniótico dentro de límites aceptables.
La biometría fetal corresponde aproximadamente a 33-34 semanas de gestación. Impresión clínica Los hallazgos de hipertensión arterial severa después de las 20 semanas de gestación, asociada a proteinuria significativa, cefalea intensa, alteraciones visuales, dolor epigástrico, elevación de enzimas hepáticas y disminución del recuento plaquetario son compatibles con preeclampsia con características de severidad.
La paciente requiere hospitalización y vigilancia materno-fetal estrecha debido al riesgo de progresión hacia eclampsia, síndrome HELLP, accidente cerebrovascular, insuficiencia renal, edema pulmonar y otras complicaciones graves. Manejo y tratamiento.
Debido a que la paciente presenta cifras de presión arterial en rango severo y síntomas neurológicos, se inicia tratamiento antihipertensivo para reducir el riesgo de complicaciones maternas. Se pueden utilizar medicamentos como labetalol, hidralazina o nifedipino, según disponibilidad, protocolo institucional y condición clínica.
Debido a que la paciente presenta preeclampsia con características de severidad a las 34 semanas de gestación, se realiza una valoración obstétrica para determinar el momento más seguro para la finalización del embarazo.
Después de estabilizar a la madre, se decide la interrupción del embarazo, considerando la condición materna, el estado fetal, la edad gestacional y las condiciones obstétricas. Se administran corticosteroides antenatales para favorecer la maduración pulmonar fetal cuando el tiempo clínico disponible lo permite.
Durante las primeras horas de hospitalización, la presión arterial disminuye progresivamente después del tratamiento antihipertensivo. La cefalea y las alteraciones visuales mejoran parcialmente con la estabilización de la paciente.
No presenta convulsiones ni dificultad respiratoria. Se mantiene bajo vigilancia obstétrica y posteriormente se decide la finalización del embarazo debido a la presencia de características de severidad y al riesgo de deterioro materno.
Luego del nacimiento, la paciente continúa bajo vigilancia y recibe sulfato de magnesio durante el período indicado para la prevención de eclampsia. Durante el puerperio se mantiene control estricto de la presión arterial y de la función renal y hepática. La evolución es favorable, con descenso progresivo de las cifras tensionales y mejoría de los síntomas.
Preeclampsia con características de severidad a las 34 semanas de gestación.
La preeclampsia es una enfermedad multisistémica del embarazo relacionada con una alteración en la placentación y una disfunción endotelial materna. La alteración de la perfusión placentaria produce liberación de factores que afectan el endotelio vascular materno, provocando vasoconstricción, aumento de la permeabilidad vascular y alteraciones en diferentes órganos.